Portada / Recursos para periodistas / Buenas prácticas periodísticas / “El feminismo islámico es una redundancia, el islam es igualitario” entrevista a Sirin Adlbi Sibai

“El feminismo islámico es una redundancia, el islam es igualitario” entrevista a Sirin Adlbi Sibai

Un artículo de Miguel Ángel Medina publicado en El País el 01 de febrero de 2017

Sirin Adlbi Sibai, autora de “La cárcel del feminismo” fotografiada en Madrid.CARLOS ROSILLO

La escritora Sirin Adlbi Sibai (Granada, 1982) acaba de publicar un libro con el provocativo título de La cárcel del feminismo (Akal). El ensayo surgió como respuesta a la pregunta de un profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, que le espetó a la granadina: “¿Para qué una mujer musulmana con hiyab [pañuelo] hace una tesis doctoral?”. La respuesta de Adlbi fueron diez años de trabajo investigador sobre el islam, las mujeres y el feminismo (en España y Marruecos) que se concretan ahora en el volumen. Su tesis es que el feminismo incluye una colonización cultural, por lo que aboga por superar ese concepto para llegar a lo que denomina el pensamiento islámico decolonial. La autora, hija de exiliados sirios en España que llegaron a finales de los años 70, ha vivido la mayor parte de su vida en Madrid, donde responde a esta entrevista. El 6 de febrero presenta su libro en la Casa del Libro de Gran Vía (Madrid) y el 7 de febrero lo hará en Casa Árabe de la capital.

Pregunta. ¿Qué es para usted el feminismo?

Respuesta. Un movimiento que aboga por los derechos de las mujeres y lucha contra la situación de desigualdad, y por la igualdad de hombres y mujeres, es decir, por la igualdad de todos

¿Por qué cree que en el feminismo hay una cierta colonización cultural?

Porque el feminismo hegemónico ha estado imponiendo una serie de discursos, ha ido dirigido hacia un sujeto determinado, que son las mujeres blancas, occidentales, burguesas… como ya dijo Chandra Talpade Mohanty, este tipo de feminismo ha excluido a todas esas mujeres del llamado tercer mundo, por lo que parte de una exclusión, es decir, pide la igualdad de los hombres y las mujeres occidentales y nunca ha incluido a las mujeres de otras culturas o civilizaciones.

¿En qué se traduce esta visión?

Eso se ve claramente en los discursos sobre las mujeres musulmanas, claramente racistas e islamófobos, donde se representa lo que en mi libro denomino “la mujer musulmana con hiyab” como un mero objeto de estudio, nunca como un sujeto en sí misma. Se representa a la mujer musulmana como subdesarrollada, analfabeta, pasiva, sexualmente reprimida, etcétera. La construcción de esta mujer como objeto pasivo es la que nos conduce a la posibilidad de construir los discursos del oximorón, es decir, la supuesta incompatibilidad entre feminismo e Islam y la negación del feminismo islámico. Y nos lleva, además, a ver el islam como una religión opresiva, antidemocrática y contraria a los derechos de las mujeres. Esa visión, en suma, responde a las agendas coloniales. Por ejemplo, cuando EE UU invadió Irak dijo que se disponía a liberar a las mujeres iraquíes. La cuestión de las mujeres es trasversal a toda esa construcción del islam que esconde los intereses geopolíticos de Occidente respecto a los países de mayoría de población musulmana. Además, esa visión puede llevar a pensar que ya está todo hecho en el campo de la igualdad en Occidente, y eso no es cierto, aquí también hay que luchar contra el patriarcado.

El tema del velo ha estado presente en el feminismo árabe. Wassyla Tanzali, una feminista argelina, dijo en diciembre que“ser feminista es incompatible con llevar velo”.

En mi opinón, Wassyla Tanzali es una persona profundamente colonial y sus discursos son islamófobos. Tanzali, como otras feministas, ha mantenido una tesis de que el Corán es incompatible con el feminismo. Pero cualquier persona que tenga un conocimiento básico del árabe y del islam sabe que eso no es cierto. Respecto a la cuestión del hiyab, hay que decir que se ha utilizado muchas veces en Occidente para esconder agendas sociopolíticas coloniales, mientras que en sectores patriarcarles de las sociedades islámica se ha pretendido secuestrar. Tantos unos como otros, los que lo quieren vetar y los que lo quieren imponer, debemos comprender el significado del hiyab: muchas mujeres musulmanas entendemos el hiyab desde una espiritualidad determinada, y le damos un significado liberatorio.

Pero las propias feministas árabes también se han rebelado contra la imposición del velo a las mujeres. Pienso por ejemplo en Huda Saharawi quitándose el veloa su llegada a El Cairo, en 1924.

Huda Saharawi se quitó el velo que cubre la cara por completo, no el hiyab [que solo cubre el pelo], y eso simbolizaba una lectura totalmente nueva. Los musulmanes somos más de 1.600 millones de personas, hay diferentes visiones sobre cómo llevarlo a la práctica, diferentes lenguas y culturas. La mayoría de los discursos sobre el islam, lo primero que hacen es homogeneizar ese pluralismo para convertirlo en algo colonizable. Saharawi estaba en un contexto muy diferente donde surge también el pensamiento islámico reformista, que en mi opinión es también colonial, porque utiliza las bases epistemológicas de la modernidad occidentalocéntrica. Y utiliza los binarismos de esta tendencia, modernidad/tradición, islam/secularización… lo que yo denomino en mi libro la cárcel epistemológica existencial.

 

Leer el artículo completo aquí.

Te puede interesar también:

“No descansar hasta expulsar al moro invasor”: dos años de cárcel por incitar al odio en las redes

Artículo publicado originalmente por Guillermo Vega en El País el 22 de abril de 2021 Migrantes …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *