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Discurso de Tommaso Chiamparino, coordinador de la Comisión Europea para combatir el odio anti-musulmán, en la presentación del Informe 2018 del Observatorio de la Islamofobia en los Medios

Discurso íntegro de Tommaso Chiamparino, coordinador de la Comisión Europea para combatir el odio anti-musulmán, en la presentación, celebrada el 24 de junio de 2019, del Informe 2018 del Observatorio de la Islamofobia en los Medios, un proyecto coliderado por el Instituto Europeo del Mediterráneo y la Fundación Al Fanar para el Conocimiento Árabe de la que forman parte Casa Árabe, la Fundación Tres Culturas y la Fundación Euroárabe de Altos Estudios.

De izquierda a derecha, Karim Hauser, coordinador de Relaciones Internacionales de Casa Árabe, Rosa Meneses, periodista especializada en Oriente Medio y Magreb y secretaria general de RSF – Sección Española;  Tommaso Chiamparino, coordinador de la Comisión Europea para combatir el odio anti-musulmán, Nessrin El Hachlaf, abogada y periodista y Lurdes Vidal, editora de Afkar/Ideas, Instituto Europeo del Mediterráneo.

 

Señoras y señores,

quiero agradecer a Karim Hauser, de Casa Árabe, y a Pedro Rojo, de la Fundación Al Fanar para el Conocimiento Árabe, por la invitación. Es un orgullo para mí estar aquí, una ocasión única para discutir las respuestas conjuntas que necesitamos para afrontar el problema de la islamofobia en Europa y en España.

Como probablemente saben, estoy de visita en Madrid debido a que mañana se celebra un importante taller organizado por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social sobre las respuestas y buenas prácticas entre la sociedad civil y las autoridades públicas. Asistiremos al taller más de 100 personas y, espero, va ser un paso importante.

Necesitamos la fuerte participación y el compromiso de las autoridades nacionales para enfrentar los desafíos del creciente racismo, xenofobia y odio. Sin embargo, esto no es suficiente. Otro valor del taller de mañana es que tiene una amplia representación de organizaciones de la sociedad civil. Los gobiernos, junto con la Comisión, la sociedad civil y las organizaciones internacionales deben actuar en coalición, y confiamos en este espíritu de colaboración.
Los ataques en Christchurch en marzo del año pasado, así como, más recientemente, el asesinato de Walter Luebcke en Alemania, siguen vívidos en nuestra memoria. Lo que estos eventos trágicos tienen en común es su matriz e inspiración ideológica. Una ideología que rechaza una sociedad basada en el pluralismo pacífico, la tolerancia y la no discriminación.

Las comunidades musulmanas, así como los líderes políticos que apoyan este modelo de sociedad, están particularmente expuestos. Las comunidades judías, los gitanos, y otros grupos y comunidades vulnerables están igualmente amenazados. Estamos presenciando con preocupación el fenómeno del discurso de odio y la intolerancia, que se traslada desde los medios sociales o tradicionales a episodios de violencia en la vida real.

Trabajar entonces sobre respuestas eficaces a la intolerancia, el racismo y la discriminación es un deber hacia los 25 millones de musulmanes en Europa, 25 millones de europeos, pero también hacia un conjunto de valores, sobre los cuales se basa nuestra Unión, que puede sucumbir si se pierde el combate contra el odio y el racismo hacia las minorías ya que la Unión Europea se funda a partir de unas minorías que se unen con un interés común de convivencia y pluralismo pacífico y democrático.

¿Qué datos tenemos a nivel europeo para probar que hay un problema de intolerancia y racismo contra los musulmanes?

Un estudio publicado en octubre de 2018 indica que, en más de un tercio de los Estados miembros, al menos una de cada dos personas no estaría dispuesta a aceptar a un musulmán como miembro de su familia o como vecino.

Debemos prestar especial atención a la manera en que proliferan la intolerancia y el racismo en internet y cómo las redes sociales son mal utilizadas para propagar mensajes de odio. Nuestras evaluaciones sobre el código de conducta del odio en internet demuestran que los musulmanes y los migrantes son los grupos más expuestos a los discursos de odio online, al igual que las comunidades judías o el grupo LGBTI.

Las mujeres musulmanas resultan particularmente vulnerables porque son fácilmente reconocibles: su afiliación religiosa se suma a las vulnerabilidades relacionadas con las condiciones socioeconómicas y las formas de discriminación basadas en el género.

Hay una gran cantidad de estudios que muestran que los candidatos que se identifican abiertamente como musulmanes en su currículum reciben menos invitaciones para ir a una entrevista de trabajo que los candidatos igualmente calificados con un currículum religiosamente neutral.

¿Cómo podemos pensar en combatir la exclusión social si existen tales barreras en el acceso al mercado laboral? Tenemos que promover políticas de inclusión y diversidad en el lugar de trabajo, en la educación, en el acceso a los servicios, y debemos hacerlo reuniendo a todos los actores públicos relevantes, así como a las empresas y asociaciones.

La Comisión Europea ha tomado una posición firme contra el racismo y la xenofobia y está trabajando para encontrar respuestas concretas a la intolerancia, el discurso de odio y la discriminación contra los musulmanes. Permítanme mencionar algunas iniciativas:

En 2015, en medio de la crisis por los ataques terroristas y un discurso público no muy favorable a hacer esfuerzos por preocuparse por los musulmanes discriminados o vulnerables, la Comisión Europea nombraba un coordinador para ocuparse de la lucha contra el odio anti-Musulmán, cargo que tengo el honor de ocupar en este momento.

A lo largo de los años, hemos trabajado para garantizar una respuesta sólida y holística desde los servicios de la Comisión: luchar contra el odio contra los musulmanes requiere esfuerzos y recursos en el área de la instrucción y la educación, de la integración y políticas de inclusión social, en el empleo y no discriminación, por nombrar algunas. La tarea del coordinador es también la de funcionar como punto de referencia para la sociedad civil y las asociaciones que trabajan por los Derechos Humanos en este ámbito. El coordinador finalmente se ocupa de trabajar con las autoridades nacionales para que haya atención y respuestas, incluso en el ámbito de actuación sobre leyes sobre delito de odio, el trabajo con las autoridades policiales, etc.

 

No hay ninguna otra autoridad pública en los estados miembros de Europa que cuente con un cargo como este, y creo que es un punto de valor de la Comisión.

Hay una segunda iniciativa que quisiera compartir con ustedes. En 2016 la Comisión presentó un Código de conducta de la UE para contrarrestar el discurso de odio firmado por las principales compañías de medios sociales. Dentro de poco tiempo hemos logrado un rápido progreso. Hoy en día, el contenido del discurso del odio se revisa y elimina más rápidamente, principalmente dentro de las 24 horas posteriores a la publicación. Estamos muy orgullosos de esta iniciativa y estamos estudiando cómo establecer otros puntos de referencia para futuras acciones en este campo.

En España, instituciones como el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), y muchas organizaciones de la sociedad civil, han participado activamente en los trabajos de evaluación sobre el progreso de las plataformas y están comprometidos intensamente con proyectos de promoción de la tolerancia y de la diversidad en los medios, como por ejemplo, el Proyecto Somos Más, una iniciativa de varios ministerios españoles, incluido el de Educación.

Abordamos un tema fundamental cuando se habla de delito de odio, delito de odio en internet y de intolerancia, así como en los discursos colectivos y los delitos de odio en la vida real. El problema es la narrativa y la construcción de unos estereotipos negativos de algunos grupos sociales como pueden ser los migrantes, los gitanos, o los musulmanes. Todos tenemos bien presente la responsabilidad que en esto tienen los medios de comunicación y los periodistas.

Ahora bien, la trayectoria que ha comenzado con el trabajo del Observatorio de la Islamofobia en los Medios es exactamente lo que se tiene que hacer para justificar la necesidad de intervenir. Sin datos, no se puede comprobar que hay un problema que necesita respuestas.

Personalmente me alegro de ver que hay un progreso de un año al otro sobre las presencias de características islamófobas en las noticias sobre musulmanes o islam. Por cierto, esto deriva de una mayor conciencia sobre la necesidad de trabajar sobre la formación de los periodistas y la presentación de las noticias. ¡El riesgo de disgregación social que las narrativas negativas puede suponer es mayor que el número de periódicos vendido!

Sin embargo, me preocupa mucho el constate de que hay todavía cuatro artículos de cada diez que incurren de una u otra forma en islamofobia. Es un número demasiado alto. Sobre todo si se considera la calidad de los periódicos monitoreados. Me pregunto si estos resultados no serían aun peor si la investigación se extendiera a otros periódicos, quizás de calidad y prestigio inferior pero con gran difusión en internet.

Hay, entonces, mucho trabajo que hacer, y la Comisión Europea tiene algunos instrumentos financieros que nos han permitido promover proyectos cuyo objetivo es trabajar con los periodistas. A menudo estos se han focalizado sobre las narrativas utilizadas para las noticias sobre los migrantes, pero podría extenderse a otras categorías. La Comisión pone a disposición, cada año, doce millones de euros en el fondo REC (Rights Equality and Citizens – Derechos Igualdad y Ciudadanía). La lucha contra la intolerancia hacia los musulmanes siempre ha estado entre las prioridades, y la convocatoria de 2019 asigna un presupuesto específico a este objetivo.

En conclusión, el mensaje que quiero enviar es que no debemos pensar en nuestra lucha contra el odio contra los musulmanes, el antisemitismo y todas las formas de racismo en Europa sólo de manera reactiva, o para enfrentar los delitos de odio contra los grupos afectados. Tenemos que actuar, no reaccionar, porque triunfar en esta batalla es una condición previa fundamental para cumplir nuestra visión de una sociedad europea fundada en la libertad, el pluralismo pacífico, la tolerancia y la igualdad.

Muchas gracias.

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