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La representación de personajes musulmanes en los cómics

Por Bethany Sullivan

 

El 22 de febrero de 2022, el Centro de Estudios Mundiales Islámicos en la Universidad de Michigan celebró un seminario online «Muslims and Comics». Cuatro ponentes presentaron sus investigaciones sobre la representación de personas musulmanas en los cómics.

La primera ponente fue Esra Santesso, una profesora asociada en la Universidad de Georgia. Presentó una conferencia sobre narrativas de la guerra en Irán y Cachemira. Habló sobre Munnu: A Boy from Kashmir (Munnu: un chico de Cachemira) de Malik Sajad y El Paraíso de Zahra de Amir y Khalil (léase Jalil).  Santesso defiende que «para estos autores narrar no es solo una forma de observar injusticias, sino también una propuesta de actuación».

Munnu es la historia de un chico que crece en Cachemira durante la ocupación india, donde «la violencia es un hecho cotidiano». Sajad ilustra al ejército indio como humanos, mientras dibuja los cachemires como hangules, una especie de ciervo en peligro de extinción. Esta decisión artística representa la deshumanización de los cachemires y su falta de protección por parte del Estado. Esra explicó que los cachemires «viven en un estado permanente de excepción».

 

En el curso de la historia, Munnu, que es una representación autobiográfica del autor, empieza a «dibujar caricaturas basadas en fotos de personas irreconocibles y desfiguradas de los periódicos…. Las caricaturas se convierten en una forma de recuperación y resistencia. Mientras esboza madres lamentando la muerte de sus hijos, ve su pincel como un arma. Sajad adopta la posición del testigo indirecto mientras testifica por aquellos que no pueden hablar por sí mismos».

 

En El paraíso de Zahra, Mehdi, un manifestante, desaparece de las elecciones de 2009 en Irán. Su madre y hermano salen a buscarlo.  Durante su búsqueda, el hermano de Mehdi, «desilusionado por unos medios de comunicación timoratos, decide escribir un blog para llamar la atención sobre la crisis humanitaria que está teniendo lugar».

La condición de mártir, explica la académica, la otorgan los que tienen poder, «ocurre a nivel estatal mientras funcionarios del Estado teocrático otorgan la condición de mártires de forma aleatoria a detenidos asesinados para silenciar a las familias de las víctimas». La madre y el hermano de Mehdi se dan cuenta que el gobierno está intentando disfrazar estas muertes etiquetándolas como casos de martirio. Pero la madre de Mehdi no participa  y «se niega atestiguar falsamente al martirio imaginado de su hijo».

La segunda conferenciante fue Karla Mallette, profesora de Italiano y Estudios de Oriente Medio y presidenta del Departamento de Estudios de Oriente Medio en la Universidad de Michigan.

Karla explicó qué es «Comicsgate», un movimiento en el que aficionados a los cómics que critican la evolución de la industria hacia superhéroes más diversos. Estos aficionados ven en lo que denominan «guerreros de la justicia social» como los responsables de arruinar la industria de los cómics. Los cómics que antes estaban casi exclusivamente poblados por hombres blancos y heterosexuales ahora presentan mujeres, minorías y personajes gay o queer. Como dijo Karla:

«los troles de Comicsgate concretamente critican lo que ven como la  toma de posesión de los cómics por argumentos que ya no se centran en personajes principales hombres blancos y heterosexuales, sino en personajes femeninos o protagonistas gays o que son étnicamente diversos. … Sobre todo, se oponen a los «reboots» diversos de superhéroes asociados con los cómics Marvel y DC».

Un dato interesante que señaló es que estos críticos están principalmente centrados en género. Como Ms. Marvel siempre ha sido una mujer, causó menos críticas cuando fue reimaginada como una estadounidense pakistaní y musulmana que cuando Hulk fue reimaginado en femenino como She-Hulk. Como dijo Karla, «la islamofobia no irrita la gente Comicsgate tanto como la misoginia.»

Enfatizó que los críticos Comicsgate realmente tienen cierta razón: todos los cambios que afirman en la industria realmente están ocurriendo. Pero defienden que estos cambios están perjudicando a las ventas, y Karla demostró que no es el caso: «Las ventas no han bajado. Eso no es cierto. Pero un nicho especifico está en declive y, no es coincidencia que sea el nicho ocupado por los críticos Comicsgate: elde los superhéroes y la ciencia ficción». Incluso dijo que los críticos están «intentando cerrar la puerta del granero después de que se fueron las vacas, porque el cambio en cierto modo ya ha ocurrido… El mundo que lamentan donde superhéroes blancos y masculinos vencen a villanos malvados realmente esta empezando a parecer un artificio».

Este tuit se queja del cambio en el personaje de Ms. Marvel de Carol Danvers, que era blanca, «caliente», y vestida en un traje muy revelador que enfatizaba su figura. Este crítico evidentemente rechazó el cambio a Kamala Khan, la adolescente musulmana que ahora es Ms. Marvel.

Esta imagen es de la edición siete de la versión de Ms. Marvel escrita por Saladin Ahmed y dibujado por Minkyu Jung. Mientras es mucho más modesta que las imágenes anteriores de Carol Danvers, sigue siendo un traje que la objetiva y es mucho más ajustado que el traje que creó Kamala Khan en la primera edición del reboot de Ms. Marvel, donde «le cuesta encontrar un traje que no impida sus movimientos pero tampoco ofenda su modestia, y finalmente adapta un burkini para servir su propósito».

La siguiente conferenciante fue Aliyah Khan, profesora asociada de literatura caribeña y literatura islámica en los departamentos de Idioma y Literatura Inglesa y Estudios Afroamericanos y Africanos en la Universidad de Michigan Ann Arbor. Aliyah describió los papeles de hombres y mujeres musulmanes en los cómics en los EEUU. Los superhéroes musulmanes y masculinos suelen tener «un tono marcadamente masculino y superheroico en el marco de la narrativa militarista imperialista y el colonialismo local e internacional».

Presentó como ejemplo, Kismet, el primer superhéroe musulmán conocido en los cómics estadounidenses. Luchó contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial y a menudo fue retratado dándoles puñetazos en la cara, como Capitán América, o rescatando a mujeres, marcándolo como su salvador, pero nunca tuvo relaciones sexuales con ellas. Aliyah notó que eso es consistente con el concepto del orientalismo de Edward Said, marcando Kismet como un «otro» a los militares estadounidenses masculinos, que sí tenían relaciones con las mujeres. Destacó que Kismet:

«tampoco bebió alcohol, pues defendía que “cuando el cerebro está empapado con vino, el puño no es obediente a su dueño”. Así pues la borrachera fue incompatible con la pureza moral requerida por la ética de este superhéroe de la edad dorada, y así el islam y el superheroismo resultaron ser una unión sorprendentemente lógica».

Así, Kismet y otros superhéroes musulmanes masculinos se mostraron como aliados fiables de los EEUU.

Khan argumentó que los personajes masculinos son «más disciplinados y propensos a servir a la nación, sin embargo las superhoroinas musulmanas más poderosas no pueden escapar el espectro del hiyab y su aparente incompatibilidad con la democracia y el feminismo occidentales». Así, las mujeres musulmanas, por su asociación inevitable con sus prendas religiosas, nunca se ven como verdaderamente estadounidenses ni completamente fiables.

Mostró la transición de Carol Danvers como Ms. Marvel, llevando un traje muy ajustado y revelador, a Kamala Khan como Ms. Marvel, en su traje burkini. A diferencia de Carol Danvers, reconociblemente «americana» en su traje ajustado, las personas musulmanas femeninas como Kamala son mostradas en conflicto entre su lealtad entre el islam y los EEUU: «este conflicto inevitablemente ocurre en la base metonímica de la vestimenta y el traje. Como resultado, el patriotismo de las superheroinas siempre está en duda, y existe una posibilidad de que sus acciones parapoliciales se conviertan en terrorismo».

El último en presentar su ponencia fue Chris Gavaler, un profesor asociado de inglés en la Universidad de Washington y Lee. Habló sobre el orientalismo y cómo abarca a todos los países no occidentales, especialmente los países de mayoría musulmana, como un único lugar en los medios.

En la versión de 1912 de La princesa de Marte, el retrato de Marte de Edgar Rice Burroughs es esencialmente el Oriente. Chris dijo que demuestra cómo el orientalismo «fusiona culturas distintas» y «no las diferencia, a propósito».

Mostró imágenes de la mujer de La princesa de Marte, dibujando un paralelismo entre estas imágenes y la imaginería del siglo XIX sobre el harén. Dijo que es «problemáticamente, un estereotipo bastante común en la ciencia ficción y la fantasía», también mostró una imagen de Leia en Star Wars, vestida de manera parecida cuando está encarcelada por Jabba el Hut.

Dijo que el orientalismo repetidamente usa elementos de la cultura musulmana sin representar identidades musulmanas reales, y que «ese revoltijo de culturas distintas todas tejidas juntas es la calidad clave del orientalismo». Entonces mostró más ejemplos. The Phantom vive en lo que está identificado como una nación colonizada, pero la nación especifica en la que vive cambia a lo largo de su historia.  Primero, fue una nación en África, evidentemente Somalia, pero luego su nación ficticia estaba ubicada cerca de la India y nombrada como Bengala. Luego, en 2009, la misma nación de Bengala resultó estar en Indonesia. Enfatizó que el personaje no se está moviendo a otro lugar, sino que la nación en que vive el personaje es físicamente trasladada a otra parte del mapa por los guionistas.

Chris explicó que La Sombra, en la versión 1937 de radio,  desarrolló sus poderes «viajando por la India, Egipto y China, a los que menciona en una sola frase porque todos esencialmente son el mismo lugar tal y como están tratados. Luego también va incluso a América Central, porque también es parte de la misma periferia colonial indiferenciada».

En 1934, Mandrake el mago tenía un compañero, Lothar, que es identificado como un «“príncipe africano”. Tiene la piel de tigre de Tarzán y lleva una faja o cinturón, tiene pantalones cortos, y lleva un fez».

Estas representaciones variadas de personajes musulmanes muestran que los cómics pueden ser usados como una fuerza al servicio del bien, como en Munnu y El paraíso de Zahra, donde son herramientas para contar las historias de las personas silenciadas, pero también pueden ser dañinos, como en los ejemplos de Chris Gavaler que aplanan múltiples países, culturas e identidades muy variadas reduciéndolas a un único «otro» colonial.

 

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