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ENAR: Europa no puede seguir ignorando las ideas de extrema derecha que gobiernan Francia o los ataques contra la sociedad civil

Publicado originalmente por EU Today

 

Según un nuevo informe del Observatoire des Libertés Associatives (Francia) hay una ausencia sistemática de base legal o fáctica en las sanciones abusivas documentadas en 20 casos contra organizaciones entre 2016 y 2021.

 

Como resultado de ello, la libertad de asociación y los derechos fundamentales de las personas racializadas en Francia, y de los musulmanes en particular, se ven gravemente amenazados.

 

Con el discurso político en los medios y el discurso directo de las agencias gubernamentales contra las personas musulmanas y las organizaciones de la sociedad civil que trabajan contra el racismo y el odio anti-musulmán en el país en su cénit, la ideología de extrema derecha en Francia no solo está aumentando: está ya aquí y Europa debería preocuparse.

 

Al gobierno francés no le ha temblado el pulso en un discurso, el suyo, y unas estrategias que cada vez generan más divisiones. Poniendo como pretexto la seguridad nacional, se han disuelto organizaciones de la sociedad civil, se han allanado mezquitas y se han cerrado escuelas y negocios propiedad de personas musulmanes en un desafío al estado de derecho y a la libertad de asociación y expresión, con un efecto paralizador en las comunidades musulmanas y la población civil, consideradas culpables hasta que se demuestre lo contrario.

 

En ese proceso, el gobierno ha estado promoviendo de forma agresiva conceptos vagos, como el “islamismo”. Y ataca y silencia el discurso pacífico que argumenta que las manifestaciones de racismo, incluida la islamofobia, se basan en un racismo estructural e institucional y exigen una respuesta del Estado para proteger los derechos y la dignidad de las personas afectadas.

 

Recientemente, un organismo oficial del gobierno francés ha atacado a varias organizaciones de derechos humanos, incluida ENAR, por denunciar esas prácticas racistas. Justo esta semana, un popular candidato presidencial pronunció un discurso en el que animaba a los policías a actuar como “cazadores” de los musulmanes, a los que considera una civilización aparte con la que la convivencia pacífica es imposible. Aunque Francia niega tener un problema de odio antimusulmán, la falta de condena de las narrativas racistas omnipresentes en los medios de comunicación y los discursos de los candidatos a las presidenciales indican lo contrario.

 

Karen Taylor, presidenta ENAR, considera que “Las acciones del gobierno francés en esta caza de brujas son alarmantes. En lugar de defender la libertad de expresión y escuchar las voces de las comunidades racializadas afectadas por políticas discriminatorias, está redoblando su apuesta y marginando a esas comunidades aún más. En lugar de reconocer sus problemas de islamofobia estructural, se están utilizando teorías conspirativas sin fundamento para convertir a los musulmanes y a la sociedad civil en chivos expiatorios e infringir sus derechos fundamentales, y esto solo empeora las cosas”.

 

En septiembre de 2021, el Consejo de Estado confirmó la disolución de una organización de la sociedad civil a pesar de revocar las razones aducidas por el gobierno para justificar su disolución en primer lugar, y en ocasiones utilizando el argumento de que estas organizaciones denunciaban la islamofobia como un problema institucional. Esto desvela una tendencia preocupante: la de ignorar el estado de derecho para atacar las voces críticas con el gobierno. Con los principales medios de comunicación franceses ahora también uniéndose a ese ataque a la sociedad civil y a la demonización de los musulmanes, el país está dando señales de que la extrema derecha crece dentro de sus instituciones.

 

Con intención de llevar su posición contra los musulmanes a la Unión Europea, Francia está forjando nuevos lazos con Estados miembros de extrema derecha. Así, el pasado mes de octubre pasado, Francia participó activamente en el “Foro de Viena sobre la lucha contra la segregación y el extremismo en el contexto de la integración”, que se basó en la esencialización de las comunidades musulmanas activas y en aumentar la vigilancia y la represión de los musulmanes en Europa. Paralelamente, los políticos franceses están cerrando su vínculo con el gobierno nacionalista de Viktor Orban. El último ejemplo es la convergencia Macron-Orbán en el tema del control de fronteras.

 

Ghislain Vedeux, vicepresidenta de ENAR, ha declarado que “Teniendo en cuenta estas preocupantes evoluciones sin precedentes, el movimiento por la justicia racial está preocupado por su impacto a nivel de la Unión Europea dada la presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea y la próxima adopción de las conclusiones del Consejo sobre la lucha contra el racismo y el antisemitismo. El discurso y la acción del gobierno francés son contrarios a los recientes compromisos positivos que la UE ha asumido en su Plan de Acción contra el Racismo, que subraya la necesidad de que todos los Estados miembros acaben con el racismo estructural en toda Europa. Hubiéramos esperado que países como Francia, que fue clave en la creación del proyecto europeo, no intentaran socavar el avance en la lucha contra el racismo en Europa, contribuyendo a la erosión de los principios clave de la Unión Europea”.

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