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Farid Hafez: “Las políticas austriacas contra la sociedad civil musulmana también han dañado la democracia”

Farid Hafez ha sido profesor de ciencias políticas en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Salzburgo, y del centro asociado a la Universidad de Georgetown, The Bridge Initiative. Creador en el año 2015 del The European Islamophobia Report, Hafez cuenta con un largo bagaje en investigaciones y numerosos artículos sobre islamofobia en Austria y Europa.

Farid Hafez fue objeto de una redada organizada por parte del gobierno austriaco el 9 de noviembre de 2020 bajo el nombre de Operación Luxor, una de las mayores de la historia reciente de Austria. A las 5 de la mañana, la policía allanó 70 hogares, requisando las pertenencias de sus propietarios a los que les fueron congeladas las cuentas bancarias por presunto “terrorismo”. Un año después, ninguna de las personas afectadas por esas violentas redadas ha sido acusada de ningún delito y recientemente se han retirado los casos contra algunas de ellas.

 

Farid Hafez ha recibido el apoyo de la comunidad académica que respaldó la “Declaración internacional que se opone al uso de los poderes antiterroristas para atacar a un experto en islamofobia”, firmada por más de 350 académicos incluido el intelectual canadiense Charles Taylor y el sociólogo estadounidense Peter Rose. El escrito argumenta que esta se entiende en “un aumento a nivel internacional de la represión gubernamental autoritaria de la sociedad civil musulmana y de la intelectualidad crítica en las democracias occidentales” y pide al Fiscal del Estado austriaco “cerrar el caso y poner fin a la intimidación de Farid Hafez y otras personas que han sido atacadas injustamente”.

 

 

Antes de empezar, ¿Cómo estás? ¿Cómo es tu vida después de mudarte de Austria a Estados Unidos? ¿Cómo está tu familia?

 

Estoy bien, muchas gracias. Quizás esta ha sido la única opción que he tenido para contar con un espacio seguro en el que hablar de lo que he estado haciendo siempre; hablar, discutir y subrayar lo que considero importante en el tema de la islamofobia desde un lugar en el que no esté señalado por las autoridades del Estado como desafortunadamente sí lo he estado en Austria.

 

¿Cuál es tu actual situación legal?

 

En primer lugar, para quienes no sepan de qué estamos hablando, tenemos que remontarnos al día 9 de noviembre de 2020, a cuando sobre mí recae la sospecha en términos legales de lo que se conoce como “pertenencia a organización terrorista, enemistad al Estado austríaco y crimen organizado”. Esta acusación se dirige contra lo que Gobierno austriaco viene llamando desde hace varios años “islam político”, una acusación dirigida contra varias organizaciones y personas en concreto. Fui incluido en esa investigación por una presunta llamada de teléfono por la que se me acusa de formar parte de los líderes de la oculta red del “islam político”. Esa es la única prueba que tienen y con la que legitimaron aquella redada.

 

Aproximadamente 8 meses después, el Tribunal Supremo de Graz declaró ilegal esa redada. Sin embargo, las autoridades del Estado austriaco continúan investigando a 30 personas vinculadas a un total de 40 organizaciones e instituciones de la sociedad civil musulmana, y han ampliado la investigación a más de 100 personas.

 

La investigación sigue abierta y de hecho hace tan solo una semana tuve conocimiento a través de un reportaje de prensa de que el primer caso había sido archivado. Cuando la decisión fue tomada por el Tribunal Supremo de Graz mi abogado emitió una declaración y escribió al Tribunal para que cerrara mi caso también y creo que es una cuestión de tiempo. Al parecer las autoridades estatales están utilizando la estrategia de tardar el máximo tiempo posible para tomar decisiones sobre todo lo que hemos recurrido.

 

En el caso de Austria ¿En qué momento la islamofobia se hizo institucional?

 

El caso específico de Austria es verdaderamente interesante porque, a diferencia de otros muchos otros países europeos, el islam fue reconocido como una religión en 1912, en tiempos del Imperio Austrohúngaro, una cosa insólita con respecto a otros países. Hasta finales de la primera década de este siglo Austria era un país con políticas bastante tolerantes hacia su población musulmana lo que cambió, bajo mi punto de vista, debido a presiones internacionales para criminalizar a la sociedad civil musulmana. Algunas de esas presiones provienen de los llamados “movimientos contrayihad”, organizaciones globales, muchas de ellas con sede en Estados Unidos, con mucho interés en hacerles la vida difícil a los musulmanes. Esos grupos invirtieron mucho dinero en cambiar la opinión del Partido Conservador, que es el partido del centro político en Austria.

 

La otra razón fue que con el liderazgo de Sebastian Kurz, hasta hace muy poco canciller de Austria, especialmente con sus políticas de integración de 2014, se inició un nuevo paradigma de políticas hacia los musulmanes. Todo empezó con el cambio de los miembros de la institución que representa a la población musulmana en Austria en cuestiones religiosas. Hubo una nueva organización propuesta en el año 2014 que cambió completamente el marco de relación entre las autoridades estatales y las instituciones musulmanas. Aparte de eso, se introdujeron gran cantidad de leyes como la de la prohibición del burka en 2017, la prohibición de las guarderías musulmanas y la prohibición del velo en la enseñanza primaria en 2018 y 2019 a las que añadir varios decretos que promulgaban el cierre de algunas mezquitas bajo la acusación de estar “influidas por el islam político”; muchas de esas leyes acabaron siendo anuladas en los tribunales y sus causas fueron ganadas por musulmanes que las recurrieron ante la Justicia.

 

La prohibición del hiyab fue anulada, los cierres de las mezquitas fueron declarados inconstitucionales y estas fueron reabiertas incluso después del ataque terrorista del 2 de noviembre de 2020, el hasta ahora único ataque “yihadista” acontecido en suelo austriaco. Una semana después de ese atentado se llevó a cabo la Operación Luxor y que no estaba vinculada con ese ataque.

 

Estos serían los puntos clave o los acontecimientos clave que de alguna manera explicarían ese cambio de políticas y esa institucionalización de la islamofobia en Austria que habría derivado en la redada contra mí y contra decenas personas y organizaciones de la sociedad civil musulmana.

 

¿Qué efectos crees que la islamofobia en Francia tendrá o está teniendo en otros países europeos?

 

Además de Francia, hay ciertos países como Austria, Dinamarca, y hasta cierto punto Alemania, aunque en este último caso depende de cómo evolucione un posible nuevo gobierno, que están en la vanguardia de la tentativa de criminalización de la sociedad civil musulmana en sus respectivos Estados. Y creo que Francia es definitivamente la más brutal, seguida de Austria, y esa es la razón por la que hace dos semanas se celebró en Viena una conferencia paneuropea para luchar contra el llamado “islam político” en la que participaron esos países con el fin de establecer una nueva agenda para la esfera política de la Unión Europea.

 

Lo que esperamos es que los gobiernos de los demás países tengan otra perspectiva acerca de cómo los musulmanes deben tener un espacio en sus respectivas sociedades, y hagan retroceder esta criminalización y opresión sobre la religiosidad musulmana y la sociedad civil musulmana que es la nueva normalidad en Europa.

 

¿Cómo funciona y qué características tiene la islamofobia en el mundo académico en el caso concreto de Austria, y en general en Europa, según tu experiencia?

 

El mundo académico es y ha sido siempre axial para que los gobiernos legitimen sus políticas. Todos los partidos políticos, tienen alguna universidad o algún think tank afín, para legitimar a través de ellos lo que hacen y Austria es un buen ejemplo de ello.

 

Muchas de las políticas institucionalizadas por el Partido Conservador han sido legitimadas a través de “estudios” que en realidad son material de propaganda elaborado por quienes ellos consideran “académicos”, que son considerados superestrellas en el panorama mediático y entrevistados por todos los medios de comunicación. Es así como se crea un discurso hegemónico.

 

El nexo entre la producción de conocimiento y las estructuras de poder es esencial para cualquier gobierno y de eso se trata el discurso, entendido desde un punto de vista foucaltiano. Sin todos esos debates puestos en marcha por estudios financiados por los círculos de poder, ¿quién hablaría de esos problemas?

 

Dentro del mundo académico, en los países de la Europa continental, que son los que mejor conozco, ha habido una gran campaña para atacar los estudios sobre islamofobia desde diferentes disciplinas académicas. Como resultado de ello, hay archivos y documentos de centros de investigación en los que a mí personalmente se me tiene señalado y que literalmente afirman que “hablar de islamofobia significa querer crear un califato”.

 

Así es como están siendo criminalizados los estudios sobre islamofobia. Y eso demuestra lo difícil que se ha convertido hablar sobre ella. Dentro del ámbito académico hay también corrientes que abogan por hablar sobre esta problemática pero haciendo uso de otra terminología, lo que evitaría una discusión seria sobre lo que significa realmente la islamofobia. Y esto no solo sucede en Austria. Francia es también un buen ejemplo y de allí se están yendo muchos académicos que ya no encuentran su espacio.

 

Una reflexión final sobre lo que crees que va a ser el futuro con respecto a este tema.

 

Sinceramente no sé cuál va a ser ese futuro. En  el caso de Austria, el canciller austriaco, que es el responsable de buena parte de las políticas anti-musulmanas implementadas desde hace 7 años, ha tenido que retractarse de muchas de sus decisiones, y existe la posibilidad de que él y algunas de las personas que están a su alrededor dejen la política. Ahí puede haber una posibilidad de que las cosas cambien. Si no es así y él continúa siendo una figura central en la política austríaca, esas políticas se van a mantener y puede que incluso se desarrollen. También está la cuestión de cómo los demás partidos políticos están dispuestos a entender que esas políticas han sido muy dañinas no solo, y en primer lugar, para la comunidad musulmana de Austria, sino también para la calidad de la democracia en el país, y dependiendo de la respuesta a esta cuestión podremos ver en qué dirección va el futuro más cercano del país.

 

Farid Hafez colabora en el informe 2020 del Observatorio en la Islamofobia en los Medios con el artículo “La guerra cultural contra los estudios sobre islamofobia”

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