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Islamofobia en Europa: cómo los gobiernos están permitiendo el movimiento de extrema derecha “contra la yihad”

Resumen de “Islamophobia in Europe: How governments are enabling the far-right ‘counter-jihad’ movement” de Hilary Aked, Melissa Jones, y David Miller. Este informe ha sido publicado, originalmente, por Spinwatch.

Este informe comienza definiendo la islamofobia y explicando por qué debe entenderse como una forma de racismo, y cómo dicha islamofobia está institucionalizada por las políticas gubernamentales en los diferentes países que se analizan. En este informe se analiza los grupos que justifican sus acciones como lucha “contra la yihad” y las políticas que controlan esta forma de radicalismo.

La introducción es una pequeña descripción de cada capítulo, haciendo una crítica constructiva primero de las políticas públicas seguido de las acciones que se llevan a cabo contra estos grupos en cada país. Esta estructura sirve para resaltar las formas en que los movimientos de lucha contra el “yihadismo” y el extremismo se legitiman mutuamente.

El capítulo 2 ofrece una visión general del espectro de los movimientos antiyihadistas, comenzando con una explicación de cómo entenderlo como parte de la “guerra contra el terrorismo”. Surgió y comenzó a gestarse después del 11-S, especialmente en Estados Unidos y en el noroeste de Europa, donde se centra este informe. La corriente antiyihadista puede llegar a convertirse en una “nueva” forma de racismo que exige la asunción de los “valores occidentales”, como única vía para eliminar el fundamentalismo de los musulmanes.

El primer caso que estudia este informe es la política contra el extremismo del gobierno del Reino Unido (Prevent-Strategy). Además, se analiza como los grupos “contra la yihad” han crecido en el marco de la estigmatización de la población musulmana que ha generado esta política gubernamental.

Si bien el gobierno del Reino Unido ha tomado algunas medidas muy limitadas para contrarrestar la islamofobia, en general el Estado parece ser complaciente con el movimiento contra la yihad. No clasifica a grupos como el EDL como “de extrema derecha” y, a pesar de la creciente gravedad de la violencia islamófoba, los esfuerzos contra el extremismo siguen centrados en la vigilancia policial pero no protegen a las comunidades musulmanas.

En el capítulo 4 se analizacomo se combate el “extremismo de derechas” en Alemania. Estas acciones siguen siendo muy limitadas y se centran vagamente en la extrema derecha neonazi “tradicional” y menos en el movimiento antiyihadista. Además, los esfuerzos para luchar contra el terrorismo “islamista”, considerado como la mayor amenaza a la que se enfrenta el país, muestran las mismas tendencias a culpar colectivamente a las comunidades musulmanas, como ocurre en Reino Unido y Francia.

El último estudio de caso examina a Francia, proporcionando primero una visión general de las medidas antiterroristas que se han intensificado considerablemente tras la serie de ataques desde 2015, y señala el aumento de los esfuerzos para contrarrestar la “radicalización” y el “extremismo”, como la campaña Stop Djihadisme, han discriminado a los musulmanes. Por lo cual podemos entender que estos proyectos pueden no estar ayudando a prevenir el terrorismo, si no al ascenso de la extrema derecha. Pese a que no se han encontrado grupos contra la yihad en Francia tomando prestada la retórica de la lucha contra el extremismo tanto como en el Reino Unido y Alemania, la islamofobia explícita, el ataque a las mezquitas y la laicidad, el concepto francés de laicismo, se ha convertido en algo habitual. La idea de la islamofobia como “libertad de expresión” está particularmente vinculada al laicismo francés.

En el penúltimo capítulo se demuestra cómo el movimiento antiyihadista estadounidense ha sido fundamental para facilitar los flujos de ideas, personas y dinero hacia Europa a través de su red transatlántica. Además, se nombra a los principales activistas y grupos estadounidenses que promueven el odio antimusulmán, sus actividades europeas y relaciones de financiación a menudo interrelacionadas, así como sus vínculos con organizaciones autoproclamadas de “lucha contra el extremismo” que operan en Europa.

 

Acceda al informe completo en inglés aquí.

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