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Análisis: Islamofobia en los comentarios de las noticias

 

Aunque los comentarios de las noticias no son objeto de estudio del Observatorio de la Islamofobia en los Medios, puesto que escapan al control del autor del artículo y, hasta cierto punto, del propio medio de comunicación, hemos decidido hacer este análisis para presentar un ejemplo de la gravedad de las opiniones que se vierten en los comentarios de las noticias y de cómo se expande el discurso del odio y la islamofobia a través de los mismos.

 

ARTÍCULO:

La mujer del atacante de Cornellà declara que él quería suicidarse por ser gay en la comunidad musulmana

Publicado por Loreto Cabaleiro en El Mundo, a partir de información de AGENCIAS, el 20 de agosto de 2018.

 

ANÁLISIS:

  1. Musulmanes presentados como un bloque.

En numerosos comentarios los usuarios plasman sus opiniones haciendo generalizaciones sobre las personas musulmanas, lo que supone que se entiende el islam y a sus creyentes como una entidad monolítica o estática, incapaz de adaptarse a nuevas realidades. Este pensamiento se refleja con claridad en comentarios como:

«Los musulmanes son problemáticos en China, en India, en el Sudeste asiático… Molestan y dan problemas donde les pongas. Incluso entre ellos.» o «Que alguien en pleno 2018 quiera suicidarse (… por ser homosexual, presionado por su religión, es un alarmante indicio de lo arcaico y cruel de la misma. Siempre he dicho lo mismo, el problema es que hay gente que viene a Europa, quiere vivir aquí pero SIN INTEGRARSE. Pretenden que los nativos sean quienes cambien sus hábitos, su forma de vida, sus valores, por ellos. Y lo peor, pretenden imponer maneras que han sido superadas hace siglos.»

Otro comentario en el que se concibe a los musulmanes como parte de un bloque, y que considera la migración como una invasión es el siguiente:

«A mi lo que me flipa es que cada vez vienen más. Esto se puede apreciar claramente en el parque del Retiro, Madrid. Cada vez hay más africanos, encima dedicándose a actividades ilegales, manteros, tráfico de drogas etc. En muchos de los casos con actitudes violentas. La policía parece que ni le va ni le viene. A ver por donde explota esto antes».

En otra intervención, un usuario comparte su impresión: «Y cada vez hay mas musulmanas con velo islámico vayas donde vayas. A veces tengo la sensación de vivir en Marruecos en lugar de vivir en España».

  1. Nosotros contra Ellos.

Otro pensamiento extendido entre la opinión pública es el de que los musulmanes son diferentes, separados e independientes, que no están influenciados por factores culturales y que carecen de valores comunes con otras culturas. En comentarios como «un magrebí o africano en general, con 29 años, resulta equivalente a un cincuentón en occidente si es hombre y no te digo nada si es mujer», podemos apreciar que se considera la existencia de un “ellos” y un “nosotros”, y en la comparación entre ambos grupos se detectan diferencias cualitativas. Como veremos a lo largo del análisis, las alusiones al medievo parecen ser un sólido argumento por parte de aquellos que pretenden desacreditar a la comunidad musulmana, es el caso del comentario:

«Las mujeres en la sociedad medieval europea tenían más derechos casi que las musulmanas modernas. Aquí jamás un hombre pudo coleccionar esposas. Ni había que reunir 3 mujeres para que su testimonio fuera como el de un hombre. Y claro que podían salir solas a la calle…».

  1. Estereotipados como bárbaros.

Una de las creencias más extendidas en la sociedad es la de que las personas musulmanas son inferiores, bárbaras, irracionales, primitivas y sexistas. Este pensamiento se refleja con claridad en muchos comentarios. Es el caso de esta intervención, tan islamófoba como machista, en la que se hace alusión a ‘la mujer del atacante’:

«Se dejan comer la oreja por esas formas caballerosas propias de la Edad Media. Los ven muy masculinos. Luego el problema es que la Edad Media no solo esta en sus formas, está en TODA SU VIDA. Luego esas mismas ante un español se molestan si les abren la puerta por machismo. Como cabras».

Otro comentario irrespetuoso, y del mismo usuario, que está cargado de datos históricos discutibles, es:

«Argelia, tierra conocida por vivir durante 3 siglos de esclavizar, saquear, piratear y robar a cristianos. Hasta 1 millón de europeos fueron esclavizados por esta gente. Otros pudieron ser salvados (Cervantes). Me hace gracia cuando algunos dicen que pobrecitos que el colonialismo les robo… Qué? Argelia fue invadida por Francia en 1830 con todo dios aplaudiendo cansados de esta maldita gente que paralizaba el comercio por el mediterráneo. Si Argelia tiene hoy edificios bonitos son los que les dejaron durante el periodo Francés. El islam solo crea sociedades atrasadas y fundamentalistas. Paso en España, el Al Andalus solo floreció por la “herencia recibida” de antes. Si hubiera continuado no sería muy diferente a Marruecos. Pobreza, gente en pateras saliendo y velos».

 Ante la intervención de un usuario que pide «un poquito de por favor para los argelinos, que también hay gente buena como la campeona olímpica de 1500 metros lisos -y otros atletas-», el usuario anterior responde:

«¿Pero como distingues al 2 o 3 % o X % de ellos que están dispuestos a explotarse y llevarse a quien sea por delante? . Es una religión incompatible con el resto y esta mas que demostrado. Las otras claro que tiene roces pero no andan arrasando a la gente con un camión , poniendo bombas y demás. Sencillamente viven en una sociedad con la que no son compatibles, eso es aquí , en Bélgica , en Alemania y en cualquier sitio de occidente.». En otro comentario asegura, en relación a los deportistas enumerados por el usuario anterior que «como muchas naciones africanas es para lo máximo que llegan. Para tener señores y señoras que saltan y corren. No les pidas una revolución liberal basada en la separación de poderes, un gran arquitecto, un gran filosofo o una escritora universal. Saltar y correr. Benzemas».

Pese a que en este caso se genera un debate respetuoso entre los usuarios que intervienen, no sucede lo mismo con otros comentarios en los que se intenta tender un puente hacia la convivencia, como el de un usuario que considera que:

«Aquí hay gato encerrado. Esto es un montaje para hacerle creer a la opinión pública que relacionarse con musulmanes es peligroso, que casarse con musulmanes también lo es o que gente convirtiéndose al islam y creando familias islámicas es negativo. El objetivo es claro: tratar inútilmente de dar mala fama al islam para impedir su florecimiento en España. Es inútil, la gente en España apoya las iniciativas de los musulmanes para dar a conocer el islam, la gente está deseosa de poder tener la ocasión de leer el Corán para ver qué dice, de visitar las mezquitas en las jornadas de puertas abiertas e incluso de hacer donaciones para la difusión del conocimiento del islam».

Las respuestas son variadas y en todas ellas se desacredita, ridiculiza e insulta al usuario que ha hecho el comentario: «¿Qué te has fumado?», «Mejor deja de fumar tanto hachís», «Sí claro, el islam es una fiesta y mola mogollón. Anda ya, tío”», o «Eres un crack tío, dedícate al humor». Ante las críticas, interviene de nuevo para defenderse argumentado que ha repartido ejemplares del Corán en la calle y ha notado entre los ciudadanos interés por conocer mejor la religión islámica. «¿Sabes que difundir libros sobre pedofilia y violencia está mal?», «¿De dónde vienes tío? ¿de Alicia en el país de las maravillas?», son algunas de las respuestas.

La creencia de que los musulmanes son machistas está muy extendida en la opinión pública. Esta idea generalizada se aprecia en comentarios como:

«Por favor, ¿cuándo van a aprender que, para un musulmán, la mujer es como una mascota para un occidental, es su propiedad, y si a tu perrito le tiras una pelota, esperas que salga a toda velocidad a cogerla y traértela. Pues eso es una esposa para un musulmán radical. Como era la esposa en la Edad Media para un cristiano, más o menos. Y como esta chica no se ajustaba a los cánones de sumisión (“Islam” significa “sumisión”), afortunadamente para ella, en vez de buscarla para degollarla, se fue a una comisaría a provocar su muerte. Si, de camino, hubiese aprovechado el viaje para arrancar los lazos nazis esos…».

Además de asumir que el islam significa sumisión por parte de la mujer, el usuario aprovecha la ocasión para tachar de ‘nazis’ los lazos amarillos vinculados a la solidaridad con los presos del independentismo catalán. Otro usuario matiza:

«El problema es que el islam no esta en la Edad Media, esta antes. Muchas leyes y normas el islam vienen de época anterior, de cuando eran nómadas en la península arábiga y tenían un estado civilizatorio próximo al neolítico. La sociedad medieval conservaba en parte las leyes romanas y era heredera de la sociedad grecolatina. Estos vienen de donde vienen, de camelleros del desierto que vivían en tiendas de campaña».

En otro comentario continúa diciendo:

«Qué seria de Africa sin los europeos? Pues hombre, para los antropólogos un chollo, una maravilla. Un continente entero viviendo en el neolítico. Sin electricidad, coches, aviones, libros, alfabeto, televisión (ni sabrían que encima esta Europa), sin estados, sin nada. La tribu, la cabaña y relacionarse con pueblos a un radio de 50 km, nada más. Tendrían sus hambrunas y eso si, Africa no sería un continente super poblado. Cuando los europeos llegaron estaba poco habitado debido a estar en pleno neolítico, la gente moría joven y la mortalidad infantil era brutal. Culpa nuestra tanta medicina moderna».

  1. Más generalizaciones y estereotipos: el islam es violento.

Otra idea extendida es que los musulmanes son enemigos agresivos, amenazantes, aliados del terrorismo y del choque de civilizaciones. Este pensamiento, pese a que subyace en muchos comentarios ya expuestos en este análisis, se observa claramente en intervenciones como: «un dirigente norafricano amenazó años atrás que los musulmanes conquistarán Europa con el vientre de sus mujeres. Tambien se proponen convertir a las nuestras a su secta». «Porque sera que nunca vemos a los musulmanes salir a protestar en solidaridad con la victimas u organismos cuando hay un atentado?» pregunta otro lector. «En su religión se permite e incluso se anima a engañar a los “infieles”, pueden parecer bellísimas personas si así se lo proponen. Sigamos mirando a otro lado, que más de plano nos dará la hostia de realidad cuando llegue el momento». «Taqqiya lo llaman –responde otro usuario–. Es una de las múltiples variantes de mentira que el islam permite en las relaciones con los «infieles». La taqqiya es una práctica falsa según la cual se acusa a los musulmanes de tener consentido mentir a los no-musulmanes. Para entender mejor esta manipulación por parte de activistas islamófobos les recomendamos la lectura de ‘«Taqiyya»: Cómo un concepto islámico desconocido se convierte en la obsesión de los activistas anti-musulmanes’.

«El Gato se llamaba Mohamed, era negro, y portaba una afilada zarpa degolla- infieles, y entró de cacería en la comisaría…y salió trasquilado, no encerrado» opina uno de los lectores, al que otro usuario contesta:

«claro, todo el mundo va a suicidarse a comisaría gritando una frase que se dice antes de cometer un atentado. Argelinos? Argelia esta al borde del colapso por su moneda y por la muerte de esa momia que tienen de presidente. En un par de años estarán en una guerra civil y lo mejor que puede hacer España es poner buques para parar a estos muertos de hambre con ganas de parasitar Europa. Lo mejor para ellos sería que alguna potencia europea los colonizara como hizo Francia en 1830. Fue su mejor época cuando salieron del follacabrismo y pudieron disfrutar de los avances europeos».

  1. Naturalizar las expresiones islamófobas

Justificar las prácticas discriminatorias contra las personas musulmanas y entender la hostilidad contra las personas musulmanas o el islam como algo “natural” son ideas que subyacen en muchos de los comentarios de este análisis. Otro pensamiento extendido es la concepción de la religión islámica como una ideología política y militar, latente en comentarios que aluden a la ‘invasión’ de migrantes, u otros en los que se presenta a los musulmanes como una amenaza para la sociedad en Occidente: «¿Hay que permitir la invasión para que no suban el precio del gas? Pues sí que sale caro el gas, sí. ¿Otra cosa que nos puedan subir con la que amenazarnos?», se pregunta un usuario después de una intervención anterior en la que se alerta a los lectores de que: «Seguir dándoles cera a los argelinos que vais a tener gas este invierno para calentaros por los co….. y a un precio que lo vais a flipar».

Como vemos, por ejemplo, en las constantes alusiones a Argelia, no sólo se vierten opiniones islamófobas:

«La esposa independentista conversa queria viajar a Siria para hacerse esposa de un terrorista del estado islamico.Lo menos que tenia que hacer el gobierno español era quitarla la nacionalidad española y que se buscara la vida para tener nacionalidad.Si por mi fuera la expulsaba del pais a la catalana independentista esa y encima conversa y enemiga del cristianismo».

Además de un racismo latente, hay faltas de respeto a catalanes independentistas y a conversos. En algunas intervenciones se ofende a la comunidad LGTB, como en «vaya, un homosexual que no estaba orgulloso de serlo» o «creo que hay una carroza del orgullo frente a la comisaria de Cornellá pidiendo explicaciones con Mónica Naranjo en riguroso directo cantando el “Sobreviviré”».

  1. Conclusiones

La mayoría de los comentarios vertidos en esta noticia tienen un marcado carácter intolerante. Como hemos visto, no sólo se trata de islamofobia, racismo, machismo, anti independentismo, animadversión a los Mossos d’ Esquadra y mofa del colectivo LGTB, entre otros colectivos que resultan ofendidos en las intervenciones de muchos usuarios. En numerosas ocasiones estos comentarios no son obra de usuarios espontáneos, sino que forman parte de una red global de activistas anti-musulmanes que utilizan bots de Twitter, fake news e imágenes falsas para influenciar a la opinión pública. Como se describe en esta noticia de The Guardian, difundida por el Observatorio de la Islamofobia en los Medios, el ciberodio islamófobo se dispara gracias a campañas organizadas, que se llevan a cabo a través de las redes sociales pero también en los comentarios en las páginas web de la prensa y otros foros. En el análisis del informe de la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia (PCCI) de 2017, Alejandra Arredondo concluye que la mayoría de los ataques a musulmanes en el país se da en internet. Por su parte, la European Association for Viewers Interests (EAVI) ha elaborado una infografía, muy útil para detectar y tomar conciencia sobre el cada vez más extenso problema de las noticias falsas o fake news que se publican mayoritariamente online, Además, el Council on American-Islamic Relations (CAIR) y el Centro para la Raza y el Género de la Universidad de Berkley en California han hecho público un informe con los nombres de 74 grupos que contribuyen de alguna forma a la islamofobia en Estados Unidos. Según el estudio, el objetivo principal de 33 de estos grupos “es fomentar prejuicios y odio hacia el islam y los musulmanes”. Incitar al odio hacia musulmanes se ha convertido en un negocio multimillonario, según se asegura en el informe, sobre el que se puede leer más en la entrada ‘Financiando la islamofobia’.

Según lo establecido «en el marco de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), un delito de odio es «cualquier infracción penal» que se lleve a cabo con motivo de:

 «la animadversión u hostilidad abierta hacia las personas o hacia los colectivos en los que se integran por el color de su piel, su origen, su etnia, su religión, su discapacidad, su ideología, su orientación u identidad sexual, entre otros motivos discriminatorios».

Sin embargo, el odio es un sentimiento no penalizado. No obstante, como se explica en el Manual práctico para la investigación y enjuiciamiento de delitos de odio y discriminación:

«lo que es objeto de castigo no es la expresión en sí de unas ideas, por execrables que sean, sino que esta expresión se haga de modo y en circunstancias que supongan una provocación al odio, la discriminación o la violencia» (Aguilar García, 2015: 35).

Según esta explicación comentarios como los publicados en esta noticia podrían incurrir en delito de odio y, si infringen el Artículo 510 del Capítulo IV del Código Penal español, pueden ser castigados «con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses» o «prisión de seis meses a dos años y multa de seis a doce meses», dependiendo de la gravedad de la infracción. Además, en el Código Penal se advierte de que «en los casos en los que, a través de un portal de acceso a internet o servicio de la sociedad de la información, se difundan exclusiva o preponderantemente los contenidos a que se refiere el apartado anterior, se ordenará el bloqueo del acceso o la interrupción de la prestación del mismo».

Con la difusión de estas intervenciones se produce, tanto moral como legalmente, una colisión entre el derecho a la libertad de expresión (art. 20 CE) y el derecho a la libertad ideológica y de conciencia (art. 16 CE). Esta disyuntiva ha generado un debate sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en la gestión de los comentarios. Desde el Observatorio consideramos que la labor para evitar la expansión de la islamofobia en general, y en los medios en particular, pasará sin lugar a duda por la toma de conciencia de que este tipo de mensajes no son admisibles, perjudican a las propias cabeceras y ofenden profundamente a una notable parte de nuestra sociedad.

 

*El Observatorio de la Islamofobia en los Medios no se hace responsable de las opiniones vertidas en los comentarios de este análisis. Las intervenciones se han reproducido tal y como aparecen publicadas en la noticia, incluyendo las correspondientes faltas de ortografía y erratas cometidas por los usuarios.

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