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El islam como objeto mediático

El islam en la prensa diaria francesa (1997-2015)

Publicado originalmente en L’islam, objet médiatique

Introducción: “Nombrar es crear” (Pierre Bourdieu)

Orientalismo, islamofobia o incluso racismo levemente camuflado son algunas de las críticas que diariamente se formulan contra el tratamiento mediático del islam por parte de diferentes actores sociales situados en diversos puntos del espectro ideológico.

Desde los supuestos culturalistas expuestos por Edward Said (2013) hasta los análisis de la “fabricación” de un “problema musulmán”  desarrollados por Thomas Deltombe (2005), Abdellali Hajjat y Marwan Mohammed (2013), la crítica sociológica parece evidenciar una mala comprensión de los fenómenos religiosos, políticos o socioculturales directa o indirectamente relacionados con el islam. El análisis ideológicamente esencialista y la culturización de problemas principalmente sociales, económicos o políticos son algunos de los procesos deconstruidos por este acercamiento crítico.

Como respuesta a estas posturas sociológicas, otra crítica –raramente académica pero aun así visible– reprocha a la prensa una inclinación islamófoba y denuncia un buenismo particularmente amable hacia el islam, dispuesto a distorsionar la realidad a través de actores cómplices con  la “causa islamista”. Sus defensores claman por el fin de la censura y la autocensura relacionada con hechos que afectan al islam o a las personas que profesan esta religión.

El análisis de los términos, su uso y el enfoque que se les da, muestra el “poder prescriptivo de la palabra del periodista”, según Ingrid Riocreux (2016). En este aspecto, la prensa francesa proporciona un terreno de análisis fecundo para examinar los términos de un debate, cuestión o problema que, si bien evoluciona a lo largo del tiempo, se ha impuesto inexorablemente como una constante en el panorama mediático francés.

En este contexto, este estudio se centra en los tres “grandes” diarios franceses: Le Monde, Le Figaro y Libération. El método del estudio ofrece una visión innovadora y especialmente reveladora sobre la cuestión del tratamiento del islam, cuantificando el número de apariciones de los términos “islam” y “musulmán”. Mediante una aproximación cuantitativa y cualitativa, este estudio permite a su vez observar los eventos durante los cuales aparecen estos términos, analizar el enfoque y la orientación de los debates de los cuales surgen y, finalmente, desarrollar una visión global y evolutiva de este tratamiento mediático.

“Nombrar, ya se sabe, es hacer ver, es crear, llevar a la existencia” (Bourdieu 2007). Así pues, detrás de las palabras de la prensa se encuentran, si no las razones, al menos los términos que definen el enfoque bajo  el cual se inscribe este enfrentamiento ideológico. Este estudio intenta, pues, según los términos de Thomas Deltombe (2005), “borrar las ideas preconcebidas para ver cuáles se nos han dado”, ya que las palabras remiten a universos concretos, encierran una historia y forman nuestra relación con el mundo y los demás.

Moussa Bourekba

Investigador del CIDOB

Octubre 2016

Parte 1: Un objeto mediático “evanescente” (T. Deltombe)

La irrupción, a inicios del siglo XXI, de una forma internacional de extremismo violento que se dice islámica ha colocado a  esta religión y a sus fieles en el foco mediático. Siguiendo el impulso del choque de civilizaciones anunciado ya a finales del siglo XX (Huntington 2005) –choque en gran medida explotado por prédicas mesiánicas de los teóricos de la guerra santa–, una parte de la sociedad francesa, en crisis, parece haber caído en un “pánico moral”, en el sentido definido por Stanley Cohen (2017). Un grupo de personas, los musulmanes, es designado como una amenaza para los “valores de una sociedad”, una situación que este estudio no se propone definir. A partir de 2001, el islam se convierte en un sujeto político, una preocupación periodística, un objeto de debate.

Aparición de los términos islam y musulmán en el corpus general por año (31/12/1997-31/12/2015)

Sin ser sorprendente, la correlación en la aparición los términos musulmán e islam plantea algunas preguntas. Así pues, la similitud entre ambas curvas hace pensar que los dos términos son intercambiables. Ambas se utilizan para calificar un hecho que concierne la religión musulmana o a personas musulmanas o supuestamente musulmanas (terrorismo, crimen, polémica, sucesos). Los distanciamientos entre las dos curvas requieren un análisis en mayor profundidad. Sin embargo, apuntamos que la palabra “islam” y sus derivados (“islamoizquierdista”, islamofascista” o “islamikaze”) son más comunes que el término musulmán. Dada la similitud en las apariciones de ambos términos, hemos decidido centrarnos en el término “islam” para este estudio.

  • 1997-2000: atentados terroristas

Durante este periodo, los numerosos atentados terroristas que azotaron África (Argelia, Egipto, Kenia, Tanzania) y Asia (Afganistán, Yemen, India, Indonesia) no fueron tratados desde una óptica religiosa. En este periodo, el islam es un sujeto mediático marginal.

  • 2001-2004: el 11 de septiembre y sus consecuencias (Afganistán, Irak, politización del debate sobre el islam)

Este periodo está marcado por los atentados del 11 de septiembre de 2001. Altamente simbólicos, ponen el foco sobre Al-Qaeda y sus líderes, entre ellos Osama Bin Laden. Es entonces que comienza la “guerra contra el terrorismo”, con la intervención de Estados Unidos en Afganistán (2001) y la invasión de Irak (2003). En 2004 se perpetró el atentado de Atocha en Madrid. Se graban y suben a internet las decapitaciones de rehenes, especialmente occidentales, capturados en Irak. En Francia, el islam se vuelve un tema político y la cuestión del velo se incluye en la agenda (Comisión Stasi, asunto Alma y Lila Lévy o la ley del 15 de marzo de 2004, que prohíbe llevar signos religiosos en colegios e institutos públicos).

  • 2005-2007: Contexto internacional tenso, malestar creciente en Francia

2005 estuvo marcado por los atentados de Londres. En Francia, las reacciones a las publicaciones de las caricaturas del profeta Mahoma por Charlie Hebdo y al discurso de Ratisbona del papa Benedicto XVI, en el que cuestionaba la relación entre el islam y la libertad de expresión. Al mismo tiempo, la guerra civil con tufo religioso baña Irak de sangre, mientras que el dossier nuclear iraní acaba en punto muerto. En este periodo, la cobertura mediática del islam se reduce.

  • 2009-2010: Un “problema” francés

Paralelamente al debate sobre la identidad nacional, se producen una serie de polémicas y debates que implican al islam directa o indirectamente. Entre los más notables, la cuestión de los minaretes (2009), la polémica de los rezos en la calle o la ley que prohíbe taparse la cara en el espacio público.

  • 2011-2013: Primaveras árabes, inviernos islamistas. Francia en guerras

A lo largo de este periodo, se sigue de cerca las llamadas “primaveras árabes” en los medios franceses. Este seguimiento se ve aumentado tras la entrada de actores islamistas en el proceso de transición y los debates acerca de algunas reformas constitucionales (igualad de hombres y mujeres, cuestión de la sharia). Diversos conflictos (crisis siria) y las intervenciones militares de Francia (Libia y Malí) estallan en este intervalo. Asimismo, la campaña presidencial francesa incluye en la agenda la cuestión del islam (polémica sobre el halal, asunto Babyloup sobre el derecho a llevar el velo en el trabajo). El año 2012 también estuvo marcado por Merah, un joven que asesinó a tres soldados y cuatro civiles, entre ellos tres niños. El islam se convirtió una vez más en un tema mediático de primer orden.

  • 2014-2015: Estado Islámico y atentados en Europa

El espectacular ascenso del Estado Islámico (EI), ampliamente mediatizado a causa de su violencia extrema, comienza en este periodo. La regionalización seguida de la internacionalización del conflicto sirio-iraquí fue ampliamente tratada por los medios. Asimismo, los atentados perpetrados en Francia y Occidente, al igual que el repunte de la crisis de los refugiados (2015) impulsan un nuevo debate sobre el islam y la violencia y, por extensión, sobre el “problema musulmán” en Francia y Occidente.

Aparición del término islam en el corpus general por mes (1997-2015)

La volatilidad del sujeto queda evidenciada en este gráfico. Parece que la mediatización del islam, no obstante, sigue la actualidad (atentados, guerras, debates políticos…) a partir de 2001. Después de los atentados del 11 de septiembre este tema es recurrente. El uso del término islam en la presa es extremadamente frecuente después de atentados (11 de septiembre y enero 2015 contra Charlie Hebdo; los atentados de Londres en 2005 escapan a la mediatización), lo cual muestra claramente que el prisma religioso prevalece sobre aproximaciones sociales o geopolíticas cuando se analizan estos acontecimientos.

Parte 2: los males del islam

Aunque el islam es un objeto mediático desde 2001, las razones de su inclusión en los temas de actualidad son diversas. Por una parte, la violencia que azota Oriente Medio juega un papel importante en el uso mediático de la palabra “islam”. No obstante, el término también surge con frecuencia en debates sobre cuestiones sociales en el contexto francés (velo, halal, napolitanas de chocolate…). Este estudio propone analizar los conceptos que suelen acompañar el término “islam”. De este modo, podremos ver las preocupaciones y los miedos que están en juego en esta mediatización, a la vez que medimos lo que Raphaël Liogier (2012) llama “ambiente colectivo paranoico”.

Palabras más repetidas en el corpus en todo el periodo

Tras eliminar algunas de las palabras más comunes de la lengua francesa, hemos contado las que más veces aparecen en el corpus. Esto nos ha permitido entender las razones de la mediatización del islam. Parece que las intervenciones de Estados Unidos en Oriente Medio y los atentados perpetrados por las organizaciones autodenominadas islamistas son los principales causantes de la aparición del islam en las noticias. En Francia, se trata el tema en el contexto del velo o la identidad nacional.

Las 16 palabras más comunes por año en cada uno de los periódicos

 

Parte 3: los adjetivos del islam

“Un sujeto, un verbo y un complemento. Y para los adjetivos, venga a hablar conmigo”. Es una consigna legendaria del periodismo, como recuerda Hédi Kaddour (2007; 119). El adjetivo, por su función de calificar, da una definición del concepto estudiado e introduce la subjetividad en el discurso periodístico, revelando, si no lo no pensado, la parte no escrita de un pensamiento. Los adjetivos se utilizan para evitar la generalización y desarrollar los matices, pero su uso, a su vez, refleja la imagen poco agradable que se propaga del islam, siempre definido desde fuera.

Una vez más, podemos medir el cambio que supuso el 11 de septiembre de 2001, tras el cual hubo una explosión en el uso de adjetivos junto a la palabra islam.

Términos que más veces aparecen junto a “islam” en todo el corpus entre 1997-2015

Los términos que más veces aparecen junto a la palabra “islam” nos permiten medir la actitud de la prensa. Así, podemos observar que los adjetivos presentes dan una imagen que crea ansiedad. Aunque los acontecimientos de estos años no llevan a la despreocupación, la carga emocional de los adjetivos que aparecen junto a la palabra islam es claramente negativa.

Análisis de la evolución en el uso de diez adjetivos entre 1997 y 2015

Radical

Este concepto introduce una particularidad en la relación entre los medios y el islam, comparado con otros también muy usados (puro, fundamentalista, rigorista): no solo puede aplicarse a un espectro muy variable (terrorista, musulmán practicante, etc.) sino que valida la idea según la cual el islam debe ser moderado para ser aceptable. La radicalidad existe con relación al que la define. La reaparición de actos terroristas en Francia (Merah, Charlie, París…) vuelve a dar vuelo a esta expresión (+127% en Le Figaro entre 2014 y 2015; +66% en el corpus global) a esta expresión y sus variantes “radicalización” y “autoradicalización”.

Político

Los términos empiezan a asociarse tras la intervención estadounidense en Irak, pero también, de forma reveladora, cuando se producen los debates sobre el velo (2003-2004). El uso de este concepto convierte el uso del velo en un acto político: los debates invocan una materialización de la desigualdad entre hombres y mujeres en el espacio público, la sumisión de la mujer o una reivindicación identitaria (“rechazo a la asimilación”) o política (desconfianza). Hay dos repuntes significativos, que coinciden con las “primaveras árabes”, las cuales permitieron a partidos islamistas participar en el proceso de transición y reformas constitucionales en el norte de África y Oriente Medio.

Religioso

El uso de la expresión “islam religioso” es recurrente en un contexto concreto, a nivel nacional, que tienen que ver con los temas de la laicidad y los valores republicanos: debate sobre el uso del velo, caricaturas del discurso de Ratisbona (2006) y debate sobre la identidad nacional (2009). En el primer periodo analizado, el uso de esta expresión – que habla de la primera dimensión del islam – es mínimo en comparación con adjetivos que califican los aspectos políticos, literalistas o violentos del islam. Este contraste pone de manifiesto las concepciones del islam predominantes en los medios.

Suní

Esta referencia a una de las dos ramas principales del islam varía en función de los acontecimientos internacionales. Se relacionan las diferentes ramas del islam con algunos fenómenos (terrorismo) y dinámicas (levantamientos, conflictos) en los países arabo-musulmanes. Es todavía más interesante que una serie de potencias internacionales (Arabia Saudí, Irán, media luna chií, etc.) hayan contribuido a marcar esta supuesta fractura en la religión; una línea que permite ocultar las rivalidades de poder y de lucha por el liderazgo regional presentes en la región.

Chií

Al igual que con “islam suní”, se trata de una lectura de los conflictos y cismas en Oriente Medio (especialmente la guerra civil en Irak y la crisis siria). La correlación que existe con los momentos importantes en la política iraní (2005, 2009) pone de manifiesto la prevalencia de la religión en las lecturas que se hacen del régimen de Teherán. La similitud con los datos recogidos para “islam suní” subraya el éxito relativo de las fuerzas que, tanto en Francia como en Oriente Medio, han pretendido hacer del factor religioso un elemento fundamental a la hora de explicar los conflictos y las dinámicas que caracterizan la región.

Rigorista

El islam rigorista hace referencia a una corriente literalista, que pretende volver al “islam originario”. Se trata principalmente de calificar un islam no violento, pero fundamentalista o, en el caso de la jerga mediática, radical. A pesar de que su uso está sometido a fluctuaciones en función de los eventos internacionales, es interesante que los medios analizados recurran a esta expresión a la hora de tratar la actualidad francesa: debates sobre el velo, asunto Merah, campaña presidencial de 2012 y otros temas relacionados con individuos (imanes) o grupos de individuos (el islam de la periferia).

Fundamentalista

Hace referencia a una práctica del islam fiel a sus orígenes, y forma parte de la gama de expresiones que aparecen al hablar de una interpretación literal y violenta del islam, usada tanto para referirse a los talibanes como a Al-Qaeda. Sin embargo, el adjetivo fundamentalista también ha sido utilizado para calificar a individuos controvertidos en Francia o para describir las tendencias religiosas en algunos sectores de la población. La aplicación de la misma expresión al terrorismo internacional como a ciudadanos franceses musulmanes demuestra cómo se transfieren las lecturas de la política internacional al terreno doméstico.

Auténtico

Hay repuntes en el uso de esta expresión durante los debates sobre el uso del velo (2003-2004), las revoluciones árabes (2011-2012) y el auge mediático del Estado Islámico (2014-2015). Esta expresión se instala en la dicotomía “islam auténtico/moderno” contra “islam violento/tradicional”, y pretende diferenciar los musulmanes en general de los actos violentos que se cometen en nombre del islam. En Francia, el “auténtico islam” se enmarca en el discurso que trata de establecer un “islam aceptable”, compatible con los valores republicanos.

Puro

Describe a la vez movimientos violentos (salafismo yihadista) y no violentos (salafismo quietista), que remite a la práctica islámica de los primeros musulmanes. En el plano internacional, sus repuntes coinciden con la mediatización de organizaciones violentas (Al-Qaeda en 2001, Estado Islámico en 2015). También se utiliza en referencia a Irán y Afganistán y, a nivel doméstico, aparece cuando se producen los debates alrededor de la laicidad, revelando las conexiones ideológicas que tratan de llevar a la política doméstica tendencias de la escena global.

Moderno

La expresión aparece con mayor frecuencia durante los debates sobre el uso del velo en Francia (2003-2004) y pone en evidencia el paradigma que rige los debates sobre el islam y la violencia o el islam y la República francesa. De hecho, “islam moderno” insinúa que es una religión arcaica y remite a la necesidad de que esta religión se ponga al día, aceptando los valores franceses para poder integrarse en la República. Parece que el debate tradicional sobre la integración de los “franceses de procedencia migrante” se hubiese convertido en un debate sobre la necesidad de promover un “islam moderno”.

Conclusión

Gracias a los diferentes enfoques que ofrece, este estudio aporta varios análisis que permiten situar objetivamente las principales tendencias que caracterizan el islam en la prensa francesa entre 1997 y 2015. La “cuestión del islam” sigue siendo un tema sensible y polémico en los medios y esta investigación actualiza algunas de las claves de lectura que permiten examinar de forma retrospectiva el tratamiento mediático del islam en Francia.

En primer lugar, los atentados del 11 de septiembre marcan un antes y un después en el tratamiento mediático del islam en la prensa francesa. Si bien es cierto que las reivindicaciones de los autores del atentado son el principal factor que explica este cambio, los atentados inician una nueva fase a partir de la cual el islam, ya sea como religión, ideología política o seña de identidad, desempeña un papel clave en la lectura y análisis de eventos internacionales (atentados, conflictos en los países árabes y musulmanes, etc.) pero también en el tratamiento de la actualidad nacional (laicismo, identidad nacional…).

De hecho, los gráficos muestran la correlación existente entre los eventos en el mundo árabe y musulmán (conflictos, elecciones, revueltas) y el uso del término “islam”. Así pues, el término se utiliza para describir individuos, organizaciones y situaciones muy diversas: engloba a actores políticos violentos (Al Queda, Estado Islámico), situaciones de conflicto (guerras civiles en Irak y Siria), regímenes políticos (Irán, Arabia Saudí) o incluso otros acontecimientos en los países mayoritariamente musulmanes (primavera árabe, “cisma” entre suníes y chiíes).

Asimismo, las apariciones del término “islam” están ligadas a temas de actualidad nacional. También en este caso el impacto del 11 de septiembre sobre el tratamiento mediático del islam es incontestable; las tendencias semánticas observadas en la actualidad internacional impregnan los temas relacionados con el islam a nivel doméstico. Aunque muchos temas polémicos se presenten como asuntos sociales (laicidad, valores republicanos, identidad nacional, periferias, etc.), este análisis revela el papel central que juega el islam en el contenido y tratamiento de estos debates.

La recurrencia de los términos, sustantivos y adjetivos asociados al islam en la prensa escrita permite entender la evolución en la naturaleza de los debates y análisis que giran alrededor de este tema. A partir del 11 de septiembre, “islam” casi nunca se utiliza para referirse a la religión stricto sensu, sino que sirve para describir un conjunto de actores, organizaciones, corrientes ideológicas, políticas o geopolíticas y las dinámicas propias de los países musulmanes y árabes o de los individuos musulmanes en Francia.

Esto lleva a las dos principales tendencias observadas en este estudio. Por un lado, el análisis de la actualidad internacional en los medios estudiados incorpora siempre el factor religioso y, en ocasiones, hace de él la clave para entender algunos acontecimientos. Aunque es evidente que actores musulmanes participan en muchas de las dinámicas y los cambios en Oriente Medio y el norte de África, el prisma religioso, por sí solo, no es suficiente para explicar acontecimientos en los que los factores son múltiples y a menudo independientes.

Por otro lado, el tratamiento del islam en la actualidad doméstica se caracteriza por recurrir, cada vez más, a términos propios de la política internacional. Términos como “fundamentalista”, “rigorista” o “salafista”, recurrentes en la actualidad internacional, se utilizan contemporáneamente para referirse a asuntos domésticos (cuestión del velo, islam en la periferia, etc.). Parece haber vasos comunicantes entre el plano semántico e ideológico al analizar la actualidad nacional e internacional relacionada con el islam. Para entender en mayor profundidad la construcción mediática relativa al islam y la construcción de una “cuestión musulmana” o incluso un “problema musulmán”, es necesario explorar estos lazos.

Finalmente, aunque este estudio no permite afirmar que los periódicos analizados contribuyan a la propagación de la islamofobia, sí que permiten descartar la hipótesis de un tratamiento mediático preferente; un análisis en mayor profundidad del corpus permitiría explicar cómo el asunto se incluye en la agenda y cuáles son los factores determinantes.

En general, un uso avanzado de los datos generados por Skoli permitiría identificar las características cruciales del tratamiento mediático del islam en la prensa francesa. Un análisis en profundidad permitiría:

    • Establecer de forma más global los debates y acontecimientos que, durante este periodo, rigen las fluctuaciones del tema “islam” en los medios franceses (causalidad acontecimientos-islam).
    • Describir las similitudes y diferencias, cualitativas y cuantitativas, entre los diarios Le Monde, Le Figaro y Libération en su tratamiento del islam a nivel internacional y doméstico.
    • Realizar un análisis léxico y discursivo de corpus que contengan la palabra “islam” y “musulmán” en diferentes épocas, para poder examinar las diferentes visiones y lecturas desde las que se debate el islam.
    • Medir con precisión el tratamiento mediático según muestre el islam o bien como doctrina e ideología, o bien como factor determinante de la acción de sus fieles.
    • Analizar el comportamiento de los términos que, según el corpus mediático, están relacionados con el islam. Se podrían estudiar las apariciones de los términos “mujer”, “velo”, “laicidad”, “islamofobia”; la correlación de los términos “islam francés” e “islam moderado”; o incluso el estudio de los lugares comunes y cargas simbólicas, que llevaría a deconstrucción del lenguaje mediático y el “discurso prestado” (Champagne 1991) que repite la sociedad.
    • Medir los efectos de los códigos y enfoques periodísticos, además de su contexto y las características de los autores, siguiendo el modelo de los trabajos realizados por Jérôme Berthaut en su estudio sobre la periferia (2013).
    • Analizar el tratamiento mediático de las iniciativas que pretenden frenar la descalificación simbólica del islam (asociaciones, lobbys, medios…).

 

Bibliografía

Berthaut, Jerôme. La Banlieue du “20 heure”. Ethnographie de la production d’un lieu commun journalistique. Agone: Marsella, 2013.

Bourdieu, Pierre. Sobre la televisión. Anagrama: Barcelona, 2007.

Champagne, Patrick. “La construction médiatique des malaises sociaux”, Actes de la recherche en Sciences Sociales. Liber: Montréal, 1991.

Cohen, Stanley. Demonios populares y pánicos morales: delincuencia juvenil, vandalismo, drogas y violencia. Gedisa: Barcelona, 2017.

Deltombe, Thomas. L’Islam Imaginaire. La Découverte: París, 2005.

Hajjat, Abdellali & Mohammed, Marwan. Islamophobie. Comment les élites françaises fabriquent “le problème musulman”. La Découverte: París, 2013.

Huntington, Samuel P. El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. Paidós: Barcelona, 2005.

Kaddour, Hédi. Inventer sa phrase. Éditions Victoire: Paris, 2007.

Liogier, Raphaël. Le myhte de l’islamisation. Essai sur une obsession collective. Édition du Seuil: Paris, 2012

Riocreux, Ingrid. La langue des médias, destruction du langage et fabrication du consentement. Éditions Toucan: París, 2016.

Said, Edward. Cubriendo el Islam: cómo los medios de comunicación y los expertos determinan nuetra visión del resto del mundo. Debate: Madrid, 2013

 

Traducido por Leandro James Español Lyons en el marco de un programa de colaboración de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada y la Fundación Al Fanar.

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