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Parad de controlarme por ser musulmán

El uso de perfiles étnicos para desarrollar políticas de lucha contra el yihadismo afecta negativamente a la percepción de la ciudadanía sobre los musulmanes

 

Publicado originalmente por Ibrahim Miguel Ángel Pérez* en El País el 11 de julio de 2018.

La recomendación número 7 de política general de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) define como discriminación racial indirecta la que ocurre “en aquellos casos en los que un factor aparentemente neutral (…) ponga en una situación de desventaja a las personas pertenecientes a un grupo determinado por motivos de raza, color, idioma, religión, nacionalidad, u origen nacional o étnico, a menos que dicho factor tenga una justificación objetiva y razonable”. Matiza —en el mismo párrafo en el que hace la definición— que tal sería el caso si se persigue un objetivo legítimo y si existe una relación razonable de proporcionalidad entre los medios empleados y el objetivo que se pretende alcanzar.

 

En el Manual práctico para la investigación y enjuiciamiento de delitos de odio y discriminación, la abogada y colaboradora en España de Open Society Justice Initiative, Cristina de la Serna, indica: “Gracias a la llegada de personas migrantes provenientes de distintas partes del mundo (…) la población española ha pasado a ser pluriétnica. Pese a ello, cada vez es más común la utilización de perfiles raciales por parte de la policía en sus controles de identificación en lugares públicos en el contexto del control migratorio. Se produce así una barrera virtual entre población mayoritaria y personas con rasgos étnicos o raciales distintos: mientras los primeros raras veces son parados por la policía, aquellas personas con apariencia migrante son objeto de innumerables controles de identidad, a veces, varias veces al día”.

 

Y aún hay más: El informe Identificación policial por perfil étnico en España pone de manifiesto que, desde la perspectiva de la religión, “los musulmanes se sienten peor tratados durante las paradas e identificaciones policiales que los cristianos y las personas de otras religiones”. Y, en general, “los musulmanes procedentes de Marruecos/Norte de África y la minoría gitana experimentan de forma significativa una menor justicia procedimental, esto es, consideran que han sido tratados peor que el resto”. Como consecuencia de lo anterior, esta percepción negativa de los encuentros policiales tiene efectos colaterales en la confianza y en la legitimidad de la policía.

 

Recientemente, el medio Okdiario ha publicado una noticia en la que se da a conocer que, en alguna de las cajas que iban a ser incineradas el 26 de octubre de 2017 por los Mossos de Esquadra, éstas, contenían, entre otros, “seis informes de seguimiento a personas de raza árabe”.

 

La ONU en el documento Promoción y protección de los derechos de las minorías: Guía para defensores menciona entre las 15 cuestiones que el Relator Especial (experto independiente designado por el Consejo de Derechos Humanos) debía centrarse: a las medidas antiterroristas en el aumento del racismo, incluido el establecimiento de perfiles raciales.

 

El 1 de marzo de 2016, diferentes entidades de la sociedad civil comprometidas con la defensa de los derechos humanos hicieron pública una declaración conjunta con motivo de la propuesta que hizo la Comisión para la nueva directiva antiterrorista, ya que con el redactado propuesto, queda abierta la puerta a la vulneración de derechos humanos y de actuaciones de los estados en función del perfil étnico.

 

Si bien, hasta ahora, las organizaciones antirracistas han prestado más atención al uso del perfil étnico en las paradas policiales en el ámbito de la lucha contra el racismo y la discriminación, convendría prestar la misma a otras modalidades policiales de uso del perfil étnico, sobre todo en lo relativo a la lucha antiterrorista.

 

En febrero del 2015, un artículo del Washington Post ya hacía una crítica al uso en Francia y otros países europeos sobre su uso de los perfiles étnicos en la política de lucha antiterrorista, señalando las numerosas detenciones e incursiones policiales en la calle, en domicilios privados y centros de culto, siempre relacionado con personas musulmanas.

 

El uso de perfil étnico

 

En el documento El uso de perfiles étnicos realizado por la Red Europea contra el Racismo (ENAR) se describe el control por perfil étnico como “el uso por parte de los agentes de la policía, seguridad, inmigración, o aduanas de generalizaciones basadas en la raza, etnia, religión, o procedencia, y no en comportamientos individuales y pruebas objetivas como fundamento de sospecha para dirigir actuaciones policiales de manera discrecional”.

 

Si bien, este tipo de controles no son nada nuevo, después de los atentados del 11-S en Nueva York y de los diversos actos terroristas en Europa (Madrid 2004, Londres 2005, París 2015, Niza 2016, Berlín 2016, Manchester 2017, Barcelona 2017) su práctica se ha intensificado en relación a la lucha contra el terrorismo y también en relación a la búsqueda de inmigrantes en situación de irregularidad administrativa.

 

No hace falta decir que el uso de perfiles étnicos viola el principio de igualdad de trato ante la ley y es una forma de discriminación racial que está prohibida por la ley internacional. Y que pone en entredicho, valores de la Unión Europea, como el del compromiso a la no-discriminación.

 

El perfil étnico en las políticas contra el yihadismo

 

Una definición ampliada del control por perfil étnico incluye situaciones en el que “las prácticas y políticas policiales, aunque en sí no estén definidas parcialmente o completamente con relación a la etnia, raza, nacionalidad, o religión tengan, sin embargo, un impacto desproporcionado sobre ciertos grupos de la población, y que esto no pueda justificarse en términos de objetivos y resultados de las fuerzas de seguridad.

 

Según el documento, consultado de ENAR, el uso de perfil étnico también puede manifestarse en la “extracción de datos” de bases de datos para identificar posibles sospechosos terroristas, o en vigilancias selectivas y políticas anti radicalización.

 

Encontramos un ejemplo claro de uso de perfil étnico en la formulación de políticas institucionales en el ámbito de la lucha contra el extremismo violento que se lleva a cabo en el cuerpo policial de Catalunya. Hablamos del Proderai, que ha sido definido inicialmente, como Procedimiento de Detección de la Radicalización Islamista.

 

Dichos procedimientos están dirigidos (y por ellos están señalando) al conjunto de población musulmana o leída como tal que está participando en el sistema educativo público y concertado catalán. Así, están convirtiendo un espacio de educación, socialización y de construcción de nueva ciudadanía en un espacio de control de potenciales terroristas. Mutando, así, la mirada pedagógica del maestro en la mirada vigilante y recelosa de un detective.

 

Otro ejemplo del uso de perfil étnico en el mismo ámbito de la prevención del extremismo violento se halla en el ámbito del Plan Estratégico Nacional de Lucha contra la Radicalización Violenta, que publica el 30 de enero del 2015 un documento que está claramente dirigido a la población musulmana, a la que identifica potencialmente como yihadista.

Si nos fijamos en los ejemplos de actuación podemos ver claramente que el plan está dirigido al conjunto de la población musulmana, categorizada como “colectivo vulnerable”. El documento propone tres ejemplos de situaciones a partir de las cuales se activa el plan.

Es evidente que relacionar el cierre de un cementerio musulmán con un protocolo de lucha contra la radicalización violenta señala claramente al colectivo musulmán como objetivo de esta política institucional, por un lado. Por otro, y no menos grave, se normaliza la puesta en marcha de un sistema de vigilancia sobre un colectivo por el mero hecho de que se sienta agraviado y ejerza sus derechos legítimos de reunión y manifestación, para hacer visible su sentimiento de agravio.

 

Siguiendo el mismo relato anterior, el hecho de dar a conocer una situación de agravio de una comunidad musulmana propicia la activación del plan de lucha contra la radicalización violenta. Todo ello, en el marco de un sistema de intercambio de información, como se ha visto, basado en el uso de perfil étnico. Nos preguntamos qué tipo de información y qué datos se procede a intercambiar en este sistema y si estos identifican o no a personas. Lo que es evidente es que con este tipo de políticas, además de estar basadas en el uso de perfil étnico, se está promoviendo un clima tóxico de sospecha entre convecinos.

 

En este sentido, hay un claro ejemplo de política de control por perfil étnico en el que el Estado ha involucrado a toda la ciudadanía en el uso del perfil étnico. Hablamos de la campaña Stop radicalismos, la estrategia del Gobierno para luchar contra la propaganda de Daesh. Se trata de una herramienta para detectar la radicalización en la calle, en el día a día, como ha subrayado el Ministerio del Interior.

 

La campaña, que cuenta con un video que muestra a personas musulmanas, se presenta como una iniciativa que pone a disposición de los ciudadanos una serie de canales para que estos, de forma confidencial y segura, comuniquen posibles casos de radicalización en su entorno más próximo.

 

Los cuatro canales abiertos para la referida participación ciudadana son: una página Web (stop-radicalismos), el teléfono gratuito 900 822 066, el correo electrónico stop-radicalismos@interior.es y un apartado específico en la aplicación para móviles llamada Alertcops. A través de ellos, cualquier ciudadano puede informar de manera anónima, tenga o no criterio o formación para dilucidar si otra persona está o no en un proceso de adoctrinamiento hacia el extremismo violento.

Efectos perjudiciales

Es evidente que el uso de perfiles étnicos como base para desarrollar políticas institucionales de lucha contra el extremismo violento está afectando negativamente a la percepción que tiene la ciudadanía de la comunidad musulmana y a la propia percepción que tienen los musulmanes de ellos mismos, pues tal y como indica el documento de ENAR:

  • Se les coloca el estigma de terroristas potenciales.
  • Se legitima y refuerza el racismo y los estereotipos étnicos en la sociedad en su conjunto y produce una mayor sospecha de las comunidades minoritarias entre la población mayoritaria.
  • Esta estigmatización contribuye a la sobre-representación de minorías en el sistema de justicia penal.
  • La supervisión delincuencial desproporcionada y el encarcelamiento reduce las oportunidades de educación y trabajo y desintegra familias y comunidades.

Así mismo, dichas políticas pueden ser contraproducentes ya que los estigmas, pueden devenir profecías auto cumplidas (una expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta).

 

Para concluir: teniendo en cuenta las conclusiones del informe ya mencionado Identificación policial por perfil étnico en España, en el que se menciona que la experiencia de ser parado por la policía daña la confianza en la misma y socava su legitimidad, cabe por analogía asegurar que, unas medidas antiterroristas que se han mostrado injustas (como en el caso Dixan o el caso de los 11 de El Raval) y en su formulación estigmatizadoras hacia el conjunto de la comunidad musulmana, no van a tener un efecto positivo en relación a los niveles de confianza y de legitimidad que los ciudadanos de estas minorías conceden a las acciones policiales y a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

 

*Ibrahim Miguel Ángel Pérez es portavoz de Musulmanes contra la Islamofobia.

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