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Análisis de “Francia replantea su combate contra la radicalización yihadista tras dos intentos fracasados”

ARTÍCULO:

Francia replantea su combate contra la radicalización yihadista tras dos intentos fracasados.

El Gobierno presenta un nuevo plan contra el contagio extremista en cárceles y prisiones.

 

Silvia Ayuso, El País, 23 de febrero de 2018.

 

 ANÁLISIS:

 

1. Uso y abuso de terminología perteneciente a la doctrina islámica (hasta diez apariciones, incluso en el titular, de los términos islámico, islamista, yihadista), perpetuando la asociación de forma generalizada al islam y a los musulmanes con el terrorismo.

Recordamos lo que dice Luz Gómez en su artículo “La islamofobia de los números y las letras” acerca del uso de tecnicismos: «El recurso al vocabulario propio de la doctrina islámica confiere a los textos un aura de conocimiento especializado. Sin embargo, esconde una estrategia de manipulación y extrañamiento que sitúa al islam en el espacio de lo incognoscible, o cuando menos, de lo que es ajeno a la comprensión general en español. ».

Enlazamos al plan completo sobre el que trata el artículo analizado; ese plan en concreto se denomina “´Prevenir para proteger´ Plan nacional de prevención de la radicalización” sin alusiones a ninguna doctrina religiosa concreta. En este y en otros análisis hemos hecho hincapié en cómo algunos artículos de prensa tergiversan, introduciendo terminología o información sesgada, los datos de declaraciones de responsables o documentos oficiales.

 

2. En el tercer párrafo, el artículo dice: “Pero con más de mil presos bajo vigilancia por radicalización en las cárceles francesas, casi 20.000 personas incluidas en el FSPRT, un fichero de potenciales islamistas radicales, y con el esperado regreso a Francia de centenares de combatientes islamistas tras las derrotas del Estado Islámico en Irak y Siria, el Gobierno considera imprescindible no arrojar la toalla.”

En una sola frase se vinculan tres veces terrorismo e islam. Como mal menor desde el Observatorio proponemos hablar de “terrorismo yihadista”, pero nunca islamista, como se puede consultar en nuestro glosario:

El terrorismo yihadista, que no islamista

En la visión del yihadismo, la violencia terrorista es una estrategia al servicio de un bien inapelable, instaurar el verdadero islam (v. salafismo), por lo que no cabe discusión sobre su legitimidad. Sí la ha habido sobre las formas de la lucha armada: de cariz guerrillero en los años setenta, ha ido adaptándose a la desaparición del mundo bipolar, globalizándose primero (su máximo exponente fueron los atentados del 11-S en Nueva York) y customizándose en su modalidad actual de ataques ad hoc en Europa, el Sahel africano o el Mundo Árabe en descomposición.
A los musulmanes, les repugna que se confunda el yihadismo con el islam, error al que induce la expresión ‘terrorismo islamista’. No les fatal razón, por lo que se debe evitar. Tampoco son muy partidarios de la locución “terrorismo yihadista”, en la medida en que la yihad parece quedar reducida a la violencia, si bien esta expresión resulta menos lesiva que la primera y es conceptualmente más pertinente.

Recordamos que “entender el islam como ideología política y militar” es uno de los de los 8 indicadores de detección de la islamofobia del Runnymede Trust que pueden consultar en la metodología del Observatorio.

Veamos algunas diferencias entre el artículo objeto de nuestro análisis y la nota de prensa oficial (página cinco del plan):

 

La autora del artículo vuelve a incurrir en un error que venimos señalando en el uso de la denominación “Estado Islámico en Irak y Siria” para referirse al grupo terrorista. Recomendamos el uso del término Daesh (acrónimo de la expresión en árabe “Al Daula al Islamiya fil Iraq wal Sham” o Estado Islámico en Iraq y Levante) en lugar de “Estado Islámico”, y siempre precedido de su definición explícita como grupo terrorista. Así se evita adjudicar al adjetivo calificativo “islámico”, que debería ser neutro, un matiz negativo; el ejemplo de lo que proponemos lo aporta la propia  nota de prensa que utiliza “Daesh en Syria e Iraq” en su último párrafo y ninguna palabra derivada de “islam”. De hecho en septiembre de 2014, el entonces ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius hizo una llamada a la Asamblea Nacional e indirectamente a la prensa de su país para usar Daesh en lugar de Estado Islámico.

 

3.En el sexto párrafo: “Entre otras medidas previstas para frenar la radicalización, el Gobierno pretende vigilar más de cerca la posible radicalización de funcionarios públicos o militares y crear un programa personalizado para atender a los “cachorros del califato”, los menores franceses que han crecido en territorio del ISIS y que ahora comienzan a regresar a Francia.”

La utilización de “cachorros del califato” para referirse a menores resulta deshumanizante y sensacionalista. En las 32 páginas del documento del plan no se recurre a ese conjunto de palabras, tampoco aparecen por separado.

Veamos cómo se refiere a estos menores el primer ministro francés Édouard Philippe durante la rueda de prensa:

https://www.youtube.com/watch?v=FaZGSUQfBVE

“La primera de las medidas de reinserción, es la relativa a los menores que vuelven de la zona de Levante. De los 68 que ya han vuelto, casi la totalidad tiene menos de trece años y más de tres cuartos tiene menos de ocho años.” ((7:08)

Recordamos que los medios de comunicación tienen una responsabilidad para con la infancia. En concreto, el artículo 17 de la Convención sobre los Derechos del Niño, de la que España es firmante, establece que: “Los Estados Partes reconocen la importante función que desempeñan los medios de comunicación y velarán por que el niño tenga acceso a información y material procedentes de diversas fuentes nacionales e internacionales, en especial la información y el material que tengan por finalidad promover su bienestar social, espiritual y moral y su salud física y mental.”

No se debe emplear el término califato, como tampoco Estado Islámico, para referirse a una banda terrorista (ver punto 2.), en todo caso habría que hablar de “autoproclamado califato”.

 

4. Para documentar esta noticia había dos fuentes oficiales (la rueda de prensa y la nota de prensa), aunque este artículo parece basarse en una nota de la agencia AFP publicada en L’OBS bajo el título “Le gouvernement présente un nouveau plan anti-radicalisation jihadiste”.

Recomendamos que se preste atención a las formas en las que las fuentes oficiales se expresan porque, a menudo, hay un trabajo de sensibilización terminológica detrás, llevada a cabo por las administraciones y los correspondientes colectivos afectados o entidades especializadas en la temática.

 

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