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Cuentas falsas disparan el ciberodio islamófobo

Publicado por Mark Townsend, en The Guardian, el 26 de noviembre de 2017.

Bots e imágenes manipuladas expanden la islamofobia en redes sociales, según un estudio.

Una red global de activistas anti-musulmanes utiliza bots de Twitter, fake news e imágenes manipuladas para influenciar el discurso político, según el nuevo análisis.

Son muchos los que han notado un crecimiento significativo de seguidores en las redes sociales durante el último año, que se coordinan en la difusión de la idea de que el “islam es una amenaza inminente” para las sociedades occidentales. Según investigadores de la entidad anti racista Hope Not Hate, el impacto de los tuits de una activista controvertida de Estados Unidos, Pamela Geller, quien tiene la entrada vetada en Reino Unido, se dispara mediante 102 bots, entre cuentas automatizadas y semi-automatizadas, que automáticamente tuitean o retuitean su contenido.

Los investigadores hicieron un seguimiento de una muestra de tuits islamófobos en cuentas de Reino Unido y de Estados Unidos entre marzo y noviembre de este año, y descubrieron que, de media, sus seguidores aumentaban en un 117%.

Geller, considerada por voces críticas como una figura insigne para las organizaciones islamófobas y autora del Geller Report (Informe Geller), duplicó sus lectores en más de dos millones de personas al mes, entre julio y octubre. The Gates of Vienna, un blog “contra-yihadista”, descrito por los críticos como un manual de entrenamiento para paramilitares anti-musulmanes, también duplicó el número de visitas mensuales en el mismo periodo.

Para Patrik Hermansson, investigador para Hope not Hate, “el aumento de odio islamófobo en cuentas de Twitter y páginas electrónicas es alarmante. En este espacio clave de interés público, es un indicador del aumento del interés en esas visiones y de que a medida que crecen esas cuentas o páginas, un mayor número de personas están expuestas a visiones prejuiciosas anti-musulmanas.

El estudio también revela cómo los atentados en Reino Unido fueron explotados por activistas anti-musulmanes en redes sociales, incluidas cuentas islamófobas conocidas, y adquirieron un número significativo de seguidores en los días posteriores a los ataques.

Durante las horas y los días posteriores al ataque de Manchester, Tommy Robinson, ex líder de English Defence League (EDL), obtuvo 40.042 seguidores más, un incremento del 17%, cuya mayoría (29.396 seguidores) se incorporó en las 48 horas posteriores al ataque. Robinson consiguió 22.396 seguidores más después del ataque de Westminster: registró un aumento medio semanal de 6.422 seguidores desde marzo hasta noviembre de 2017.

Los momentos posteriores al ataque del Puente de Londres en junio sirvieron para ilustrar cómo activistas anti-musulmanes aprovecharon la ocasión: 32 de los 100 tuits más compartidos sobre el ataque expresaban sentimientos negativos hacia los musulmanes.

El estudio también acusa a Breitbart, gestionado por el ex jefe estratega Steve Bannon, por difundir noticias falsas ya que “informar sobre el islam y los musulmanes es prácticamente igual que la retórica del movimiento anti-musulmán y la de la extrema derecha”.

El estudio denuncia cómo una red de foros online y tableros de imágenes sirven de megáfono para amplificar y difundir campañas islamófobas fabricadas en redes sociales. El ejemplo más reciente e infame, fue la explotación de la imagen de una mujer musulmana que pasaba al lado de un grupo de personas que estaban ayudando a una víctima en el ataque de Westminster en marzo de 2017.

La imagen llamó la atención cuando un usuario llamado @Southlonestar afirmase que en ella se apreciaba la indiferencia de esa mujer hacia la víctima que estaba siendo atendida. Recientemente se ha desvelado que @Southlonestar es una de las 2.700 cuentas entregadas por Twitter al Comité de Inteligencia de Estados Unidos, parte de una cuenta falsa creada en Rusia para influenciar en la política británica y en la estadounidense.

La imagen de la mujer musulmana, que desde entonces ha hablado de su angustia durante el ataque y del abuso al que se la sometió después, fue superpuesta en imágenes posteriores al atentado de Manchester.

Los investigadores afirman en el informe que se utilizaron bots para difundir los mensajes de Geller en Twitter, y que se identificaron 102 cuentas con características de bots, incluyendo las publicaciones que exclusivamente incluían vínculos a la página web de Geller de forma muy sincronizada, ya que posteaban el mismo contenido casi al unísono.

Los bots simples siguen y retuitean a otros usuarios. Normalmente es más fácil confiar en un usuario con un gran número de seguidores que puede parecer tener mayor “legitimidad”. Los bots más avanzados suelen ser una mezcla entre control humano e inteligencia artificial y son especialmente difíciles de detectar.

 

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