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El ataque de Barcelona en los grandes medios

Para el Media Diversity Institut, esos medios españoles cayeron en el sensacionalismo, la islamofobia y la calumnia contra el independentismo catalán.

El análisis sobre la cobertura informativa de los atentados de Cataluña que ha hecho el Media Diversity Institut – MDI (Instituto de Diversidad de los Medios de Comunicación) considera que “a pesar del consejo de la Guardia Civil y de la Policía Nacional de no compartir imágenes macabras del ataque, la mayoría de las portadas y páginas internas de los principales periódicos de España estaban repletas de imágenes mórbidas de cadáveres y personas en peligro. El Mundo, El Periódico y ABC, entre otros, han sido atacados en las redes sociales por su falta de sensibilidad.

Los cadáveres sin vida en el pavimento de Las Ramblas fueron utilizados para ilustrar el ataque, no logrando un equilibrio entre el deber de informar al público y el respeto por la dignidad de las víctimas y sus familias y amigos.

Poco después del ataque, la información transmitida por los periodistas se basó en conjeturas, rumores y opiniones no respaldados por ninguna evidencia.

‘Esta vez, las fuerzas de seguridad han informado rápidamente al público, mientras que los principales medios de comunicación impulsaron la desinformación y la confusión entre la población’, dice Dardo Gómez, de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP). ‘Los medios de comunicación entrevistaron a testigos “o” especialistas “a los que hacían preguntas sugestivas que implicaban ya una cierta respuesta, o recurrían a columnistas que hacían especulaciones sin tener información real’.

El MDI considera que la ignorancia sobre el mundo musulman ha hecho que las “relaciones inexactas entre salafistas, terroristas y wahhabistas fueron transmitidas por televisores desesperados por encontrar a los llamados expertos para llenar muchas horas de programas, de la mañana a la noche, dedicados al ataque.

La televisión ofreció una cobertura constante de las secuelas del ataque, lidiando con detalles mórbidos y testimonios exclusivos, alimentando la adicción de los televidentes a noticias de última hora y alimentando su ira y miedo. Al hacerlo, periodistas y presentadores de televisión también ayudaron a los atacantes a lograr el objetivo de aterrorizar al público.”

Pedro Rojo, presidente de la Fundación Al Fanar en Madrid, que fundó el Observatorio de la Islamophobia en los Medios de Comunicación aporta que “parece que la tendencia, en la cobertura mediática de los ataques, es lo mismo que lo que vemos en general, es decir tres tipos de artículos con islamofobia.

El primer tipo incluye artículos -principalmente piezas de opinión- que contienen posturas islamofóbicas intencionales. El segundo tipo consiste en artículos escritos con poco conocimiento del Islam y su terminología. Y el tercer tipo comprende artículos cuya forma de escribir contiene generalizaciones, metáforas, eufemismos sobre el Islam, que a menudo vinculan a terroristas con refugiados.

Como ejemplo, se señala que “cuando Rojo y el director de la derecha La Razón, Francisco Marhuenda, fueron recibidos en el mismo programa de TV en La Sexta TV, el propio editor reveló que la mayoría de los artículos que publican son islamofóbicos y dio la bienvenida al personal del Observatorio para ir a su redacción y ayudarles a cambiar lo que puedan.”

En su apartado sobre “Periodismo del odio” el informe dice: “Mientras que los periódicos y la televisión a menudo daban espacio a generalizaciones e información incorrecta, la mayor parte del discurso explícito de odio contra los musulmanes se canalizaba en los medios sociales.

La periodista y autora Isabel San Sebastián escribió en un Tweet: ‘Ya os echamos de aquí una vez, y lo haremos de nuevo’, refiriéndose a la Reconquista de la Península Ibérica por los Reinos Cristianos de los Musulmanes Moros.

Después de recibir críticas por esta frase xenófoba, San Sebastián respondió que en España no existe la islamofobia: ‘Veo que hay muchos bienpensantes que están más preocupados por una islamofobia inexistente que por un Islam asesino. Yo no. ¡Es una guerra! ¡Vamos a ganar!”

Otro aspecto del informe del MDI es la fabricación de “falsos vínculos de causa-efecto entre las políticas de Cataluña y el ataque, con el objetivo de desacreditar las posturas de independencia de la región.

Una pieza editorial sobre El Mundo al día siguiente del ataque condenó la política de inmigración de Cataluña, ‘que ha dado prioridad a los intereses electorales, vinculados con el independentismo, sobre la seguridad nacional’.

Otros profesionales de los medios utilizaron tonos más agresivos. En un artículo de opinión titulado ‘Muerte y mentira’ Hermann Tertsch, columnista del periódico ABC, calificó el ataque de ‘la acción más brutal, global y asesina de la turismofobia’, refiriéndose a las recientes medidas de Barcelona para controlar y gestionar mejor la número de turistas en la ciudad. Etiquetó al nacionalismo catalán ya las izquierdas españolas como ‘camaradas’ de los autores del atentado por ‘haber compartido’ con ellos ‘aversión a Occidente’.

El nivel de estas acusaciones contra el nacionalismo catalán fue tan severo que provocó la reacción de varias asociaciones de prensa. El Sindicato de Periodistas de Catalunya (SPC) emitió una declaración condenando las divisiones ideológicas, pidiendo a los responsables de la toma de decisiones de los medios ‘centrarse en información factual y rigurosa, como los ciudadanos se merecen y pueden sacar sus propias conclusiones sobre cómo el ataque criminal de ayer puede afectar la esfera política de Cataluña’.”

El informe culmina destaca la positiva reacción de la comunidad musolmanda de Cataluña: “miles de musulmanes locales marcharon en Las Ramblas para condenar el terrorismo, cantando al unísono: ‘¡Soy musulmán! ¡No un terrorista! Apoyado y saludado por vecinos y transeúntes. ‘El pueblo de Barcelona y Cataluña reaccionó de manera reflexiva, condenando los mensajes de odio, incluyendo un pequeño mitin de extrema derecha que fue obligado por los vecinos de Las Ramblas’, comentó Dardo Gómez, de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP).

Sin embargo, a pesar del mensaje positivo de solidaridad y el rechazo de la islamofobia por parte de las autoridades catalanas, SOS Barcelona ha registrado un aumento en los incidentes anti-musulmanes: desde un graffiti que contiene amenazas de muerte en una mezquita de Montblanc, hasta videos en medios sociales que piden la expulsión de todos los musulmanes.

Los periodistas tienen una gran responsabilidad, para alimentar divisiones o estimular el entendimiento entre las comunidades. Como dijo Pedro Rojo en El Mundo, ‘¿puedes imaginar la percepción social de una comunidad, un negocio, una institución, un club de fútbol … del cual se habla mal el 80 por ciento del tiempo?’.”

El Media Diversity Institut (MDI) -con sede en Reino Unido- trabaja internacionalmente para fomentar y facilitar una cobertura responsable de la diversidad por parte de los medios de comunicación. Su objetivo es evitar que los medios de comunicación difundan intencionalmente o sin intención los prejuicios, la intolerancia y el odio que pueden conducir a tensiones sociales, disputas y conflictos violentos. MDI alienta en cambio, la cobertura de medios de comunicación justos, precisos, inclusivos y sensibles con el fin de promover la comprensión entre los diferentes grupos y culturas.

Artículo original 

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